El Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) decidió acoger la apelación presentada por el sacerdote Felipe Berríos y dejar sin efecto tanto la expulsión de la Compañía de Jesús como las restricciones al ejercicio público de su ministerio.
La instancia vaticana informó, mediante un comunicado oficial, que tras revisar los antecedentes “no se logró la certeza moral suficiente sobre los delitos denunciados”, lo que llevó a revertir las sanciones aplicadas en abril de 2024, luego de que Berríos fuera acusado de hechos de connotación sexual.
La apelación había sido presentada por el religioso en junio de 2024, y su resolución marca el cierre del proceso canónico.
Aun así, la Compañía de Jesús señaló que cumplirá íntegramente lo instruido por el Vaticano, aunque anunció que iniciará un proceso de reparación con las ocho personas denunciantes. La orden además impondrá al sacerdote medidas disciplinarias vinculadas a su estilo de vida y a su labor pastoral.
El caso también tuvo un capítulo judicial: el pasado 5 de diciembre, la Corte de Apelaciones decretó el sobreseimiento de Berríos. El tribunal sostuvo que los hechos investigados supuestamente ocurridos en el año 2000, cuando una denunciante tenía 15 años se encontraban prescritos, lo que impide avanzar en la determinación de responsabilidades penales.