Augusto Robert, vicepresidente de Asuntos Corporativos de CMPC, cuestionó con fuerza el actual debate sobre la Ley de Incendios, en el contexto de los siniestros que han afectado a las regiones de Ñuble, Biobío y La Araucanía.
En entrevista con Cristina González en el programa “La Mañana de Agricultura”, Robert aseguró que, si bien toda iniciativa legislativa que busque mejorar la prevención es positiva, la ley actual carga excesivamente la responsabilidad sobre el sector forestal.
“La ley de incendios salió de la Comisión de Hacienda, recientemente. Nos parece adecuado todo lo que tenga que ver con poder mejorar desde la manera preventiva. Pero ahora hay que ser también con la misma fuerza de que esto no tiene que ver con la responsabilidad de un sector”, afirmó.
En esa línea, el ejecutivo entregó un ejemplo concreto sobre cómo surgen muchos de los incendios actuales, apuntando a la intencionalidad de terceros, y no al rubro forestal.
“El incendio tan grande en Coyipulli la semana pasada surge por un incendio intencional en un rastrojo de trigo de un vecino. Él siembra trigo en la interfaz del área norte de Coyipulli, y le prenden una parte de su trigo que todavía no estaba cosechado. Ese trigo termina afectando y generando uno de los mayores incendios que este año hemos tenido en la región de La Araucanía”, precisó.
Y remató: “Hoy día ni los cultivos agrícolas como el trigo (…) ni tampoco las plantaciones forestales son los responsables de los incendios. Me da la impresión que la ley no considera ni profundiza sobre esa complejidad”.
“La ley como está no me gusta”
Consultado directamente por su opinión frente al texto que hoy se discute en el Congreso, Robert fue claro: “No, creo que la ley todavía puede tener algunas mejoras”.
Durante la entrevista, el vicepresidente de CMPC insistió en que el foco debe estar en reforzar la persecución de la intencionalidad detrás de los siniestros, más que en establecer nuevas restricciones al sector forestal.
Recordó además que la empresa mantiene acciones permanentes de prevención: “En el caso de CMPC hemos venido trabajando muy fuerte, interviniendo más de 8.300 hectáreas con cortafuegos, con silvicultura preventiva, con anillos de protección. Identificando vecinos, formando comités preventivos comunitarios…”.
A ello se suma una activa colaboración con la autoridad en el combate de incendios, y una estrategia de educación comunitaria: “Trabajamos con un programa que se llama Escuela del Bosque, donde a los niños de escuelas vecinas también (…) los educamos respecto del uso del fuego y el control”.
Delincuencia e impunidad
Como contexto, Robert también abordó la baja tasa de condenas en investigaciones por incendio, y la necesidad de fortalecer las capacidades de persecución penal. “Todavía en Chile los porcentajes de sentencia son bajos (…) y el éxito de la investigación es bajo. Esto se ha ido avanzando, pero aún falta”, sostuvo.
También denunció ataques a brigadas forestales y voluntarios, y descartó que existan vínculos con demandas territoriales: “Aquí hay otro tipo de delincuencia (…) Tienen el desparpajo de atacar a nuestros voluntarios. Imagínese una compañía de bomberos que se trasladó desde Río Bueno a ayudar y fue atacada con disparos”.