Chile enfrenta un escenario internacional especialmente complejo, marcado por la intensificación de la competencia estratégica entre Estados Unidos y China, una disputa que no solo redefine la hegemonía mundial, sino que también tensiona directamente las decisiones diplomáticas, comerciales y políticas que deberá tomar el próximo gobierno.
En “La Mañana de Agricultura”, Cristina González conversó con Guido Larson, analista internacional y docente de la Escuela de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, quien abordó el nuevo contexto global tras el discurso del Estado de la Nación de Donald Trump y sus implicancias para Chile.
El discurso de Trump y el revés arancelario
Larson explicó que el Estado de la Nación está amparado por la Constitución estadounidense y que, desde el siglo veinte, estas exposiciones verbales ante el Congreso se han convertido progresivamente en plataformas políticas más que en instancias puramente informativas.
“Se transforman en una especie de plataforma de propaganda política donde en realidad no es mucho lo que se informa”, afirmó, subrayando que esta lógica se ve particularmente acentuada bajo el estilo comunicacional de Trump.
Respecto del contenido del mensaje, el académico sostuvo que no hubo grandes novedades en comparación con lo que el mandatario ha señalado durante el último año.
“Lo que dijo es algo que hemos venido escuchando durante los últimos 12 meses, y siempre con gotas de exageración, dramatización y creo yo también incluso, hay que decirlo, de falsedad”, señaló.
Como ejemplo, Larson mencionó que Trump afirmó haber recibido el país con la mayor inflación de su historia, algo que calificó como “manifiestamente falso”, enfatizando que esa forma de comunicar es parte del estilo que ha caracterizado su carrera política.
El analista también abordó el revés arancelario que enfrentó el mandatario luego de que la Corte Suprema anulara parte de su política comercial, afectando una de sus principales herramientas de negociación internacional.
“Es un problema porque obviamente él había estado ocupando el mecanismo arancelario como un mecanismo de coacción”, explicó, agregando que esa estrategia había sido utilizada tanto con aliados como con adversarios.
En ese contexto, Larson planteó que el presidente estadounidense deberá explorar mecanismos alternativos para ejercer presión económica en el escenario internacional.
“Es posible pensar, por ejemplo, en el mecanismo de sanciones que es tan usual al menos en la política norteamericana”, indicó.
A su juicio, la decisión de la Corte Suprema no solo impacta la estrategia de Trump, sino que también genera un efecto en el sistema internacional.
“El resto del sistema internacional respire con algo más de tranquilidad debido a esta decisión de la Corte Suprema”, comentó.

Guido Larson – Facultad de Gobierno UDD
Chile en medio de la disputa entre potencias
La conversación se centró luego en el denominado “cable chino” y en el complejo equilibrio que Chile debe mantener entre China y Estados Unidos, considerando que ambas potencias representan intereses estratégicos distintos pero fundamentales.
Larson fue enfático al referirse a la relevancia del vínculo comercial con el gigante asiático, recordando el peso que tiene en la economía nacional.
“Chile no se puede dar el lujo de alienar su relación con China, que representa casi el 40% del total de recepción de exportaciones”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que tampoco es viable realizar acciones que puedan tensionar innecesariamente la relación con Washington en un contexto de alta sensibilidad política.
“Ni tampoco realizar acciones que hieran la sensibilidad o la epidermis de Donald Trump, que ya sabemos que responde agresiva y aceleradamente”, agregó.
El académico sostuvo que el país debe adaptarse a un nuevo escenario global caracterizado por la competencia sino estadounidense por la hegemonía mundial. “Chile debe adecuarse a un contexto de competencia sino estadounidense por la hegemonía mundial”, señaló.
En esa línea, planteó una estrategia posible para enfrentar este período de incertidumbre y tensión diplomática. “Son las estrategias dilatorias, la idea de ganar tiempo, observar cómo cambia el contexto político en los Estados Unidos”, explicó.
Larson subrayó que será clave identificar los límites o “líneas rojas” en la relación con Estados Unidos para evitar conflictos mayores. “La pregunta es dónde se encuentran las llamadas líneas rojas”, afirmó.
Entre las áreas sensibles, mencionó sectores específicos que podrían generar fricciones en el corto o mediano plazo.
Chile enfrenta así un equilibrio complejo entre dos potencias que hoy compiten abiertamente por la hegemonía mundial, en un escenario donde cada decisión diplomática puede tener consecuencias geopolíticas profundas.