El exministro del Interior, Gonzalo Blumel, abordó la reforma constitucional impulsada por el Gobierno en materia de seguridad y planteó sus reparos frente a la iniciativa.
En conversación con La Mañana de Agricultura, el exsecretario de Estado diferenció la propuesta constitucional de la agenda general de seguridad, asegurando que esta última cuenta con el respaldo de Evópoli.
“La reforma constitucional, no la agenda. La agenda de seguridad la apoyamos todos. Y ahí estamos todos cuadrados, con espíritu de militantes comprometidos, porque es la principal prioridad”, sostuvo.
Blumel cuestionó la reforma constitucional
Consultado específicamente sobre la iniciativa constitucional, el exministro manifestó sus diferencias con la propuesta presentada por el Ejecutivo.
“¿Fue una buena idea esta reforma constitucional? Yo creo que no. Creo que no porque, primero que todo, yo creo que los chilenos ya captaron claramente que intentar solucionar los problemas del día a día a través de reformas constitucionales es algo que no funciona muy bien”, afirmó.
En esa línea, recordó los procesos constitucionales desarrollados durante los últimos años. “Los dos procesos constituyentes fracasaron en esos propósitos y yo creo que la gente quedó un poquito vacunada respecto al uso del instrumento constitucional para resolver problemas cotidianos del día a día”, señaló.
“Lo segundo. Yo creo que esta reforma se pasa absolutamente de largo respecto a lo que son los contrapesos, los resguardos de los derechos de los ciudadanos frente al poder del Estado”, sostuvo.
“El poder está para ejercerse”
“Pensar que un Presidente de la República puede llegar a La Moneda, cualquiera, imagínense a Daniel Jadue, imagínense a Eduardo Artés, y tener durante ocho meses sin control de nadie, ni de los tribunales, ni del Congreso, la posibilidad de requisar bienes, detener personas y quitarles su libertad, interceptar las comunicaciones durante ocho meses sin ningún control, yo creo que a cualquier persona que nos escuche en la casa dice no, eso es completamente insensato”, afirmó Blumel.
A juicio del exministro, las reglas deben establecerse considerando que las herramientas estatales pueden quedar en manos de autoridades de distintas tendencias políticas.
“Las herramientas constitucionales, las reglas del Estado de Derecho, se tienen que pensar en abstracto, que las puede usar la persona que más nos gusta, el líder político o Presidente que más nos guste y también el que más nos disgusta”, manifestó.
“El poder está para ejercerse, pero nunca puede traspasar ciertos límites fundamentales”, enfatizó.
Blumel calificó finalmente la propuesta como “un error político en la forma en que se planteó, sin trabajo prelegislativo, sorprendiendo a los partidos”.