En el marco del proceso de autoevaluación institucional de la Universidad de Talca, la expresidenta Michelle Bachelet ofreció una clase magistral donde abordó los retos que enfrenta la educación pública en Chile y los cambios sociales durante este siglo.
“Vivimos en una época de grandes transformaciones, y por lo mismo, de grandes incertidumbres”, señaló Bachelet al iniciar su presentación.
La triple crisis planetaria y el rol de las universidades
Durante su intervención, Bachelet se refirió a la triple crisis planetaria que amenaza a la humanidad, la cual involucra el cambio climático, la polución y la pérdida de biodiversidad.
“Es la amenaza más grande para la humanidad y aquí las universidades pueden jugar un papel fundamental, contribuyendo con investigación científica en la materia y propuestas”, indicó la exmandataria.
Además, destacó la necesidad de que las casas de estudio se involucren en estos desafíos globales a través de la ciencia y el conocimiento, para así contribuir activamente a la búsqueda de soluciones.

Equidad de género y la irrupción de la Inteligencia Artificial
Otro punto clave fue el énfasis en la equidad de género dentro de las universidades. Bachelet subrayó que el espacio académico es el escenario perfecto para promover la igualdad.
“En el espacio donde se crea el conocimiento es el lugar ideal para promover la importancia de no dejar fuera a la mitad de la población”, afirmó.
Por otro lado, mencionó los retos que presenta la Inteligencia Artificial (IA), destacando tanto sus beneficios como los posibles impactos negativos.
“Hay que estar siempre conscientes de cuáles pueden ser los impactos, no sólo positivos, sino también negativos”, advirtió.
Bachelet y el fortalecimiento de la democracia y acceso a la educación
Bachelet también abordó el rol de las universidades en la defensa de la democracia. Explicó que las instituciones educativas deben formar ciudadanos críticos y comprometidos con los valores democráticos. Finalmente, insistió en que el acceso a la educación superior de calidad debe ser un derecho para todos, sin estar condicionado por la capacidad económica de las familias.