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¿Puede un médico recetar por chat?: Los límites de una consulta bajo la lupa

¿Puede un médico recetar por chat?: Los límites de una consulta bajo la lupa
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El caso Imperio Ámsterdam reabrió las dudas sobre la rigurosidad de las evaluaciones para prescribir cannabis medicinal. Bonie Amaro, especialista canábica y fundadora de Clínica FC, explica cuándo una atención escrita puede ser válida y qué resguardos deberían existir antes de emitir una receta.

La investigación conocida como Imperio Ámsterdam no solo puso el foco sobre el funcionamiento de los dispensarios de cannabis medicinal. También abrió una discusión más amplia: ¿una conversación escrita permite conocer suficientemente el estado de un paciente antes de recetar?

Para Bonie Amaro, especialista canábica y fundadora de Clínica FC, el chat puede formar parte de una evaluación médica, pero no debe transformarse en un atajo para obtener una receta.

“El paciente tiene que entregar sus antecedentes de salud, informar los medicamentos que utiliza y responder preguntas clínicas. Luego, el médico debe determinar si cuenta con información suficiente o si necesita cambiar la modalidad de atención”, explica.

La atención asincrónica permite que el paciente y el profesional intercambien información sin estar conectados simultáneamente. Este formato ya forma parte de distintas estrategias de salud digital y puede facilitar el acceso de personas con dificultades de desplazamiento, incompatibilidad horaria o que se expresan con mayor claridad por escrito.

La evidencia internacional también muestra que el texto puede tener utilidad clínica. Un ensayo aleatorizado publicado en 2025 en el Journal of Anxiety Disorders, con 102 jóvenes de entre 18 y 25 años, evaluó una intervención de terapia cognitivo-conductual mediante mensajes para tratar síntomas de ansiedad. Al finalizar el tratamiento, un 25% del grupo intervenido reportó síntomas mínimos o inexistentes, frente a un 5,5% del grupo de control.

El estudio, analizado en 2026 por National Elf Service, fue considerado prometedor, aunque sus autores advirtieron que se trató de una muestra pequeña, comparada con una lista de espera y con solo tres meses de seguimiento. Además, una revisión de ReachLink destaca que la comunicación escrita puede entregar más tiempo para reflexionar, facilitar la expresión de antecedentes difíciles y conservar un registro de las conversaciones, pero también impide observar el lenguaje corporal, el tono de voz y otras señales clínicas.

Amaro enfatiza que estos antecedentes no permiten equiparar una intervención psicológica por mensajes con una evaluación médica destinada a prescribir medicamentos, pero sí muestran que el formato escrito no debe descartarse automáticamente. La pregunta central, sostiene, es si el proceso reúne información clínica suficiente.

“Si existen contradicciones, faltan antecedentes relevantes o aparecen síntomas que requieren observación directa, el profesional debe solicitar una videollamada, derivar a una consulta presencial o abstenerse de emitir la receta”, señala.

En el caso del cannabis medicinal, la declaración de determinados síntomas tampoco garantiza una indicación. El médico debe revisar diagnósticos previos, tratamientos utilizados, consumo de otros medicamentos y posibles condiciones de riesgo.

Según explica Amaro, en Clínica FC la evaluación comienza con dos formularios sucesivos y continúa con la revisión del equipo médico. Dependiendo de los antecedentes, el paciente puede pasar a una videollamada de verificación o ser derivado a teleenfermería para complementar la información.

Antes de acceder a una consulta de este tipo, recomienda comprobar que el médico esté identificado, exista una ficha clínica, se soliciten antecedentes de salud y el servicio contemple seguimiento y derivación.

“Una consulta responsable también puede terminar sin receta. La tecnología facilita el acceso, pero la decisión final siempre debe depender del criterio médico y de los antecedentes reales del paciente”, concluye.

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