PODCAST – El Agro

Una granja de insectos produce harina para alimentar mascotas, salmones y aves

Una granja de insectos produce harina para alimentar mascotas, salmones y aves
imagen_principal-386.jpg

A partir de larvas de moscas elaboran comida con alto contenido proteico que puede reemplazar a otras fuentes alimenticias como la harina de pescado o la de soya.

Que el lugar de trabajo esté lleno de moscas no es para nada agradable, pero en la empresa F4F (“Food for the future”) las moscas son el sustento del negocio.

A un costado del estadio Chinquihue, en Puerto Montt, unas espaciosas instalaciones albergan la granja de insectos de F4F, la cual produce una harina rica en proteínas, apta para alimento en la industria salmonera, como sustento de “gallinas felices” o la elaboración de comida para mascotas.

“Usamos la mosca soldado negra ( Hermetia illucens ), un díptero que está presente en Chile y que tiene la ventaja de que en su estado adulto no se alimenta, solo se reproduce, por lo tanto no es un vector de enfermedades. Además, su larva está lista para cosecharla después de 7 a 10 días desde que son puestos los huevos”, dice Cristian Emhart, cofundador y uno de los cuatro socios de la empresa.

Además, agrega Emhart, como están en contacto con desechos, las larvas tienen un sistema inmunológico muy bien desarrollado. Así, sus propiedades antimicrobianas se traspasan al animal que se alimenta de ellas.

Como antecedente hubo un proyecto financiado por el Fondo de Innovación Agraria en 2013 (con un aporte de $146 millones) y que ejecutó la empresa Crandon. Su objetivo fue el desarrollo de una harina a partir de insectos para la alimentación de salmones y trucha en su etapa de agua dulce.

Con residuos orgánicos

En F4F eligieron Puerto Montt para producir este nuevo superalimento porque dos de los socios son de la zona y también por la cercanía con la industria salmonera, que puede usar la harina en pisciculturas. “La base es la harina fabricada a partir de las larvas disecadas y procesadas, pero su presentación puede variar según la industria a la que va dirigida. Por ejemplo, se pueden hacer pellets con ella”, agrega Emhart.

Quieren ser parte de la llamada economía circular: “A través del cultivo de insectos transformamos residuos orgánicos en proteína y alimento de alto valor nutricional, y parte de los residuos se obtienen nutrientes y fertilizantes para los suelos. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) es una fuerte impulsora de usar los insectos como fuente de proteína. Se proyecta que para el año 2050 el 15% de la proteína a nivel global se generará a partir de insectos”, dice Emhart.

Patrick Durst, oficial senior de la FAO, argumenta que los insectos en general son un “superalimento por sus propiedades nutritivas al ser ricos en proteínas, vitaminas y otros micronutrientes”. Y aunque en Chile su consumo no es para nada popular, se estima que 1.600 especies de insectos forman parte de la dieta humana en distintos países.

Según la FAO, los insectos son una solución efectiva para la alimentación humana. “Los insectos pueden convertir 2 kilos de alimento en 1 kilo de su masa, mientras que el ganado requiere 8 kilos de alimento para aumentar 1 kilo de peso corporal”, detalla un informe de la organización.

Entendiendo que entre un 33% y un 44% de los alimentos producidos se pierde, en F4F usan residuos orgánicos de las ferias libres de Puerto Montt que llegan a su planta de Chinquihue.

No solo es eficiente en lo rápido que las larvas pueden ser cosechadas tras ser puestas en engorda, sino que también en el uso del espacio. “Tenemos dos ambientes. En uno reservamos entre el 1% y 5% de las larvas para que se conviertan en adultos reproductores, los que están en jaulas. Las larvas crecen en bandejas en las que se alimentan de la materia orgánica”, explica Emhart.

A partir de 20 mil individuos, logran un kilo de harina. Su meta en los próximos 12 meses es generar 50 toneladas del producto. Y luego de esta primera etapa de comercialización a menor escala, quieren dar el salto a 100 toneladas mensuales para que, por costo, sea competitivo con otros alimentos empleados con los mismos propósitos, como la harina de pescado o de soya.

Fuente: Economía y Negocios

 

Ver comentarios
Los comentarios son moderados para garantizar un diálogo respetuoso.