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Chile frente al espejo: La excusa de la ludopatía y la falta de acción regulatoria

Chile frente al espejo: La excusa de la ludopatía y la falta de acción regulatoria
Imagen Referencial – Unsplash

La discusión sobre las apuestas online en Chile sigue dando de qué hablar, y la narrativa sobre la protección de los menores frente a la ludopatía se ha convertido en una herramienta tan potente como peligrosa. Si bien nadie duda de la magnitud del problema, con un 26% de jóvenes entre 12 y 32 años admitiendo haber apostado en el último año, lo que está en juego aquí no es sólo la salud pública, sino también la capacidad del Estado para enfrentar la situación con una respuesta seria y regulada.

A pesar de las estadísticas alarmantes y el daño evidente, la medida de no regular el mercado parece ser la respuesta adoptada por algunos sectores, argumentando que la prohibición es la forma de proteger a los menores. Sin embargo, se está obviando una realidad que no podemos seguir ignorando: el mercado de apuestas ya existe, solo que, al no ser regulado, funciona en la sombra, sin controles y sin el apoyo del Estado.

La estrategia del miedo: ¿quién gana con el inmovilismo?

En este contexto, la Polla Chilena de Beneficencia tiene un papel destacado. No es casualidad que un actor estatal, involucrado directamente en el mercado de juegos de azar, sea uno de los principales defensores de la no regulación. Con una situación financiera deteriorada y una adaptación nula a las plataformas digitales, el discurso de “proteger a los menores” empieza a parecerse cada vez más a una estrategia para mantener el monopolio.

Es simple: Si las plataformas online son ilegales o no están reguladas, no pueden competir. Sin reglas claras, el mercado sigue funcionando en la oscuridad y el actor incumbente, en este caso la Polla Chilena, mantiene su posición, a pesar de la creciente competencia digital.

Esto no es política pública; es defensa de mercado camuflada de moralidad, mientras miles de jóvenes siguen apostando sin ningún tipo de control. La prohibición ha trasladado el fenómeno a la informalidad digital, donde los operadores funcionan sin tributación y sin responsabilidad.

La evidencia incómoda: El mercado ya existe y está fuera de control

El mercado de apuestas online ya está aquí. Y lo peor es que no lo hemos regulado. Al no hacerlo, dejamos a los jóvenes vulnerables, sin protección estatal, sin controles de edad y sin mecanismos para prevenir la ludopatía. Mientras tanto, los operadores informales no solo ganan en la ombra, sino que el Estado pierde millones de dólares en recaudación y, lo más grave, la posibilidad de proteger a los menores de edad.

La realidad es que el riesgo es regulable, pero el debate se ha desviado hacia una falsa dicotomía: ¿es más peligroso regular mal o no regular en absoluto? Los países que han optado por regular han demostrado que con la tecnología adecuada, se puede evitar que los menores accedan a estas plataformas. La verificación de identidad, el reconocimiento facial y otros mecanismos tecnológicos ya están disponibles y son norma en muchos países.

El Estado frente a una decisión crucial

El problema aquí no es solo que los jóvenes estén apostando; el verdadero problema es que el Estado sabe que existen herramientas tecnológicas para mitigar el riesgo, pero ha decidido no intervenir. Al no hacerlo, está cometiendo una negligencia estructural que afecta la salud pública, deja a los jóvenes vulnerables y renuncia a una fuente significativa de recaudación.

Es el momento de que Chile decida: ¿seguiremos con un modelo informal y sin control, donde el miedo se usa como excusa para mantener el monopolio de unos pocos, o actuaremos con responsabilidad, regulando el mercado y protegiendo a las personas, incluidos nuestros jóvenes?

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