En un contexto donde la tecnología y la digitalización marcan la diferencia en competitividad, las empresas en Chile enfrentan una realidad apremiante: adaptarse al cambio digital o perder terreno frente a sus competidores.
En este sentido, un estudio reciente de Movistar, titulado “Digitalización y Pymes en Chile”, muestra que un 98% de las pymes planeó invertir en digitalización en 2023, y la mitad de ellas destinará más del 10% de su presupuesto en tecnología. Sin embargo, pese a esta intención, muchas empresas aún no aprovechan herramientas esenciales como los sistemas de gestión ERP, que optimizan procesos y potencian la eficiencia.
Por otra parte, según el Índice de Transformación Digital de Corfo, Chile se encuentra en un camino avanzado hacia la transformación digital, aunque todavía queda trabajo por hacer. El estudio revela que un alto porcentaje de las empresas que han adoptado tecnologías digitales perciben mejoras en su productividad, reducción de costos y mayor control sobre sus operaciones. Sin embargo, la implementación de tecnologías como los sistemas ERP (Enterprise Resource Planning) sigue siendo baja, especialmente entre pequeñas y medianas empresas.
Además, el Ministerio de Economía, en su encuesta de acceso a TIC de 2018, destaca que solo un porcentaje reducido de pymes cuenta con sistemas de gestión avanzados, lo que las limita frente a competidores que ya han modernizado sus operaciones.
En este contexto, la digitalización se ha convertido en un factor determinante para la competitividad empresarial en Chile. Frente a un mercado cada vez más dinámico y exigente, las empresas que no adoptan nuevas tecnologías corren el riesgo de quedarse atrás. “Para las empresas que buscan mantenerse competitivas y responder a las demandas del mercado actual, contar con un sistema de gestión ERP ya no es un lujo, sino una necesidad”, afirma Boris Muñoz, gerente de marketing y producto Latam en Defontana. “La digitalización permite optimizar procesos, reducir costos y ofrecer un mejor servicio a los clientes, elementos cruciales para sobrevivir en el entorno empresarial actual”.
Hoy en día, los ERP no son exclusivos de grandes corporaciones. Con sus funcionalidades avanzadas y adaptabilidad, están diseñados para negocios de todos los tamaños, desde pequeñas pymes hasta grandes compañías. Estas plataformas permiten integrar y optimizar procesos clave, desde la gestión de inventario hasta el control financiero, ayudando a las empresas a operar de manera más eficiente y a tomar decisiones informadas basadas en datos en tiempo real.
La implementación de un ERP no solo optimiza el uso de los recursos, sino que también libera a los equipos de tareas repetitivas, permitiéndoles enfocarse en áreas estratégicas que impulsan el crecimiento. En palabras de Boris Muñoz, “la digitalización no es una moda pasajera, es una transformación que permite a las empresas mantenerse competitivas y alineadas con las demandas del mercado actual. Hoy, contar con un sistema de gestión ERP significa estar un paso adelante en productividad y servicio al cliente”.
Con soluciones de ERP accesibles y personalizables, las empresas pueden aprovechar al máximo sus recursos, mantenerse relevantes y garantizar su sostenibilidad en un entorno económico en constante evolución.
Para conocer más sobre cómo un sistema ERP puede transformar su negocio, visite Defontana.