El bienestar se ha transformado poco a poco en una variable financiera crítica, y es que solo el ausentismo cuesta en promedio USD 1.685 por empleado al año, según el CDC. Si a eso se suma la rotación no planificada, los reemplazos y la caída en productividad, el impacto para las compañías puede ser millonario. En Chile, donde más del 60 % de las licencias médicas corresponden a salud mental, la tendencia regulatoria está empujando a las empresas a pasar del gasto discrecional a la gestión estratégica del bienestar.
Hoy gran parte de las empresas operan a ciegas: invierten en programas o beneficios sueltos sin medir su impacto ni conocer cuáles son las verdaderas necesidades de sus trabajadores. Aquí es donde Umano propone un cambio de paradigma, al integrar dos herramientas clave: People Factor y el Programa de Asistencia al Empleado (PAE).
La primera es una encuesta que mide siete dimensiones del bienestar y desarrollo humano, desde el equilibrio emocional hasta la situación financiera, pasando por el desarrollo profesional y condiciones materiales. El resultado es una radiografía profunda que no solo permite a la empresa conocer las tensiones y necesidades reales de sus equipos, sino también evaluar cuánto está aportando al crecimiento de las personas.
“Las compañías no solo obtienen datos agregados y segmentados para gestionar con foco, sino también se pueden anticipar a riesgos que impactan en la productividad, la rotación o la cultura interna”, explica Francisca De la Piedra, CEO de Umano.
Pero el valor no queda en el diagnóstico. Cada trabajador que responde la encuesta recibe información personalizada sobre su propio bienestar, junto con sugerencias concretas para mejorar cada aspecto. Esto incluye orientación sobre beneficios corporativos, programas estatales y, de ser necesario, la posibilidad de agendar de inmediato una atención en el Programa de Asistencia, que ofrece asesoría psicológica, legal, nutricional, médica y financiera, sin costo para el trabajador, 100 % confidencial y disponible para todo el grupo familiar.
“Este modelo une datos y acciones. La empresa sabe dónde actuar y el colaborador siente que recibe un beneficio útil, cercano y oportuno”, afirma De la Piedra.