A pocos días del plebiscito del 17 de diciembre, es evidente que el interés por lo constitucional escasea, sobre todo considerando que problemas urgentes han sido dejados de lado, especialmente por el Gobierno de turno, durante el largo proceso en el que nuestro país ha estado inmerso. Sin embargo, querámoslo o no, debemos tomar una decisión.
En la papeleta, habrá dos opciones: A Favor o En Contra. Pero ¿A Favor de qué? De una propuesta que protege al no nacido y la integridad de cada persona, que fortalece la libertad de enseñanza y de conciencia, que resguarda con mayor fuerza la seguridad de todos, y favorece las condiciones para que Chile tenga una economía libre, próspera y fuente de oportunidades.
Sin duda que las razones del texto son relevantes, pero debemos considerar lo más importante: Chile el próximo domingo tiene la oportunidad de dar un golpe letal al octubrismo. Los mismos que exigieron un proceso constitucional para imponer la refundación de nuestro país, que fueron derrotados en septiembre del 2022 y en mayo de 2023, pueden perder otra vez frente a una mejor versión de esa Constitución que intentaron reemplazar por la fuerza.
Ahora, ¿cuál es el riesgo de votar en contra? El riesgo es que destruyan la constitución por la “puerta chica”, con reformas en el Congreso en las que difícilmente se lograrán éxitos tan importantes como el que propone la propuesta que será sometida a votación: asegurar a todos los chilenos las libertades más fundamentales. La promoción de los principios de un Chile libre, justo y en paz no se agota en la constitución, sea cual sea el resultado, por lo mismo debemos mantener la vigilancia, porque el 18 de diciembre continuarán los problemas de nuestro país y de nosotros depende ocuparnos de ellos.
Teresa Le Blanc, Presidenta Fundación ChileSiempre.