Columnas de Opinión

¿Dónde está el Estado? A grandes problemas, grandes soluciones

¿Dónde está el Estado? A grandes problemas, grandes soluciones
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Siguen muriendo nuestros carabineros. Esta madrugada lamentamos el asesinato del cabo primero Daniel Palma, en pleno Santiago Centro. Pocas horas antes la ley Nain-Retamal era aprobada en el Senado, sólo para dar paso inmediato a un punto de prensa del senador y presidente del partido de gobierno Revolución Democrática (RD), Juan Ignacio Latorre. En una desconexión evidente con la ciudadanía, el senador anunció que junto al Partido Comunista recurirían al Tribunal Constitucional por la recién aprobada ley.  

¿Dónde está el Estado? Los jueces y fiscales que tuvieron en sus redes sociales al “perro matapacos” son los que hoy intervienen en estas causas. Defienden los DD.HH. de los victimarios, pero el sistema se olvida de los derechos de las víctimas. Y por cierto, de los DD.HH. de nuestros carabineros. Un Ministerio Público ineficiente, que si fuese realmente evaluado probablemente sacaría “un rojo”. El Servicio de Impuestos Internos persigue más al feriante que no entregó una boleta que al narcotraficante que libremente mueve millones y millones de pesos en autos, propiedades, y otros lujos. Aduanas es incapaz de tener un scanner operativo para la detección de drogas y armas, pero es ágil en poner trabas a cualquier honesto comerciante. Las cárceles son reales centros de coordinación de nuevos delitos por parte de los líderes de bandas organizadas. Adentro abundan los celulares y armas, mientras los chilenos no podemos portar un arma para defender a nuestras familias. Los colegios de educación básica tienen paredes pintadas con las caras del Che Guevara, del dictador Fidel Castro, de Hugo Chávez. Todo frente a los ojos de las autoridades del sector. La indebida ideologización de nuestros niños parece no importarle a nadie. La inmigración irregular descontrolada impulsada hace unos años por la izquierda tiene al norte del país en una situación desoladora. Los chilenos tenemos que pararnos últimos en la fila de espera para la entrega de servicios o ayudas básicas que brinda el Estado, en beneficio de esos mismos inmigrantes irregulares que llegaron primero en la fila.

Todo a vista y paciencia del Estado. Un Estado en la práctica ausente. Pareciera que el Estado central dejó de existir. 

Es nuestro deber levantar la voz y apoyar todas las leyes que realmente cambien las reglas del juego, como la Ley Nain-Retamal. La izquierda radical tienen un conveniente complejo en regular temas de seguridad, narcotráfico, y corrupción. Dinamita todo esfuerzo que vaya en ese sentido.

Ya estamos pagando altos costos por no haber levantado a tiempo la voz. Avancemos a un Estado más presente, pero también más duro. Sin complejos. Sí, bastante más duro. Empoderedemos mucho más a nuestras policías y Fuerzas Armadas. Que agredir a otro chileno le cueste caro al agresor. Que el asesino de carabineros pase el resto de sus días en la cárcel, incomunicado. Que el corrupto pierda todo su patrimonio. Que la incitación a la violencia deje de ser vista como algo normal, y que los reales organizadores atrás de “la primera línea” pasen años tras las rejas. Empoderemos de verdad a nuestras policías para que nos defiendan del narcotráfico y la delincuncia.

Necesitamos que el Estado esté presente y defienda a los chilenos. Hoy, no mañana.

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