Llamó poderosamente la atención entre los hinchas la larga detención del torneo de Primera División. De hecho, la última jornada completa se disputó el pasado 18 de marzo y recién se reanudará la competencia este fin de semana. Es decir, cuatro semanas después. Lo más curioso de esta prolongada suspensión en que no existió una sola explicación por parte de la ANFP. Ninguna. Ni hablar de los clubes, que guardan silencio en este tipo de situaciones para no quedar expuestos. Es cierto que entremedio hubo una fecha FIFA y se programó una jornada de la Copa Chile, pero ¿ameritaba parar prácticamente un mes? Por supuesto que no.
Pero si estas extensas semanas sin fútbol de Primera División parecieron un exceso, los hinchas tendrán que estar atentos porque el resto del año viene peor. E insisto en este punto, a nadie parece importarle. A saber, la fecha 15, que marca el final de la primera rueda, está programada para el fin de semana del 22 de mayo. ¿Cuándo arranca la segunda rueda? El fin de semana del 9 de julio. Es decir, más de 45 días después. Y prepárese, porque entre septiembre, octubre y noviembre hay 6 partidos de eliminatorias y durante tres semanas se disputarán los Panamericanos. Sin contar las Fiestas Patrias que paralizan el país. Literalmente, la cueca en pelotas del fútbol chileno.
Lo curioso de esta larga detención invernal es que en el mes de junio, mientras la mayoría de los clubes estará realizando trabajos de intertemporada para arrancar con todo el segundo semestre, los equipos participantes de la Copa Libertadores y Sudamericana, tendrán que disputar las últimas dos fechas de la fase de grupos. Es decir, en los momentos cruciales de los torneos internacionales, nuestros representantes estarán sin ritmo de competencia. Insólito. ¿Alguien alzó la voz? Nadie.
La verdad es que este tipo de situaciones no debería sorprendernos, pero de pronto se espera que alguien sacuda un poco el árbol y saque a relucir cosas tan básicas como una calendarización acorde a un fútbol medianamente profesional. No parece mucho pedir. ¿Escuchó a algún técnico quejarse? Ninguno. Eso es lo más preocupante, sobre todo si son los más afectados a la larga por la falta de continuidad.
Con estos sistemas de campeonatos aprobados, incluyo la Copa Chile, un equipo de Primera División sin competencia internacional juega en promedio de 32 partidos al año. Un absoluto despropósito. Y lo peor de todo, a nadie parece importarle. O acaso ha escuchado a algún dirigente de alguno de estos clubes quejarse por este mamarracho de programación. Le daré una primicia: nadie levantará la mano en el próximo Consejo si ellos mismos votaron por esta calendarización. Siempre se puede estar peor en el fútbol chileno.
Cristian Caamaño, Periodista de Deportes en Agricultura