Columnas de Opinión

El gusto amargo de la improvisación

El gusto amargo de la improvisación
Imagen Referencial – Agencia UNO

Durante los últimos días hemos sido testigos de la dramática situación que viven miles de familias producto de la incapacidad del gobierno de anteponerse a escenarios críticos de salud propios de la estación del año en que estamos. Lamentablemente, los virus respiratorios han terminado con la vida de 6 niños y se estima que, si el panorama sigue como está, tendremos que lamentar más de 100 vidas.

Es evidente que hay veces en que las crisis sanitarias son inevitables y resulta complejo e incluso imposible prever mecanismos que permitan darles solución, pero no es el caso. Todos los años en esta época aumentan los virus respiratorios, sobre todo entre los infantes de menor edad, y es posible tomar medidas de prevención. Sin embargo, el gobierno una vez más ha demostrado su incapacidad de planificar y su afán por improvisar en vez de acudir a fórmulas que han funcionado en otros casos como la integración del sistema público y privado para el coronavirus, solo por razones ideológicas.

Además, no hay que olvidar que el actual oficialismo, y en especial la coalición de partidos del presidente Boric, son los mismos que fueron muy duros con la administración anterior porque aparentemente no fueron capaces de enfrentar bien la pandemia del coronavirus, es más, llegaron a tratarlos de criminales. Lo que resulta paradójico en estos momentos.

Las pérdidas de vida son siempre lamentables, y es especialmente grave que se trate de niños. Una sociedad verdaderamente humana debe cuidar especialmente de los más vulnerables y el Estado debe velar por su protección por sobre la promoción de ideologías que lo dificulten. Esto exige colaboración de todos: organizaciones de médicos, hospitales, familias, centros de salud, entre otros, pero si el supuesto garante y gestor -Estado- no es capaz de cumplir con sus funciones elementales y permanece en una actitud así de indolente, el caos será inevitable.

Considerando que este gobierno, cuyo presidente se ha esforzado en mostrar cercanía con los niños cuando recibe sus dibujos y se detiene a saludarlos, es de esperar que ese ánimo se intensificara en situaciones tan delicadas cómo esta, en que las consecuencias de la falta de gestión y del sesgo ideológico que predomina al interior de la administración pueden ser fatales.

Teresa Le Blanc, presidenta Fundación ChileSiempre.

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