Columnas de Opinión

Éramos tan felices….

Éramos tan felices….
Imagen Referencial – Agencia UNO

El pasado lunes 26 de junio se celebró un año más de la consagración de la Roja en la Copa Centenario. La segunda vuelta olímpica a nivel continental de una selección que se paseaba por el mundo transmitiendo buen fútbol. Nadie imaginó en esa noche mágica de New Jersey que estábamos en presencia del último capítulo de una historia maravillosa que se había empezado a escribir una década atrás. Embriagados por el éxito, era mejor mandar recados y seguir cobrando revanchas, antes que detenerse aunque fuera un instante a mirar el futuro a corto plazo.

¿Qué vino después? Mejor no enumerar la cantidad de golpes recibidos, muchos de ellos más parecidos a un derechazo de Mike Tyson que al dolor por una derrota futbolera. Las dos eliminaciones consecutivas a la Copa del Mundo y mediocres participaciones en la Copa América fueron los registros más claros de una debacle para muchos inesperada. Ni hablar de lo que ocurre en las selecciones menores, donde clasificar a un mundial parece una utopía.

Las razones de esta dolorosa caída son muchas. Y ya detalladas minuciosamente en estos años. Pero hay quizás una que resulta muy ilustrativa de esta pérdida de calidad y categoría de la Roja. Revisando las nóminas de aquella Copa Centenario, los 23 jugadores que levantaron el trofeo en el Metlife Stadium, nos encontramos con que 12 de esos futbolistas estaban insertos en clubes de Primera División de las cinco grandes ligas europeas. Y lo más llamativo es que varios estaban en la élite: Arturo Vidal en el Bayern Munich de Pep Guardiola, Alexis Sánchez en el Arsenal y Claudio Bravo en el Barcelona. Del resto se destacaban Gary Medel en el Inter, Mauricio Isla en el Olympique de Marsella y Charles Aránguiz en el Bayer Leverkusen.

El presente es diametralmente opuesto. De los habituales convocados por Berizzo, solo destacan las presencias de Guillermo Maripán en el Mónaco y Alexis Sánchez en el Olympique de Marsella. Siendo generosos, podríamos incluir a Claudio Bravo en el Betis y Ben Brereton que se sumará al Villarreal. O sea, la competitividad del jugador chileno ha ido en franca decadencia. Ya no resulta llamativo para los grandes clubes y eso después lo vemos reflejado en la Selección. Y en el corto plazo no se ven demasiados futbolistas capaces de insertarse en el primer mundo futbolístico.

Entonces, con esta dura y cruda realidad, qué se puede esperar en las clasificatorias. Sin con mejores jugadores no se pudo clasificar a dos Copa del Mundo, no hay que abrigar muchas esperanzas. Es cierto que hoy existen más cupos para llegar a la cita planetaria, pero el presente de los seleccionados nacionales no es el mejor. Y a nivel continental eso se nota dentro de la cancha. La distancia se agigantó incluso con los países con los que habitualmente estábamos mano a mano. Algo que hace siete años era diametralmente opuestos. Todos miraban a la Roja hacia arriba, hasta con cierta envidia. Pensábamos que aquello podía ser eterno como esa noche del 26 de junio de 2016. Éramos tan felices y no nos dábamos cuenta.

Cristian Caamaño, Periodista de Deportes en Agricultura.

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