Hace algunas semanas, en este mismo espacio, señalábamos que la batalla contra la violencia en el fútbol estaba perdida. La reiteración de sucesos dentro y fuera de los recintos resultaba imposible de frenar por alguna autoridad.
Por si fuera poco, hace menos de 10 días, el clásico universitario, el segundo partido más importante de nuestro balompié, no alcanzó a completar un tiempo antes de ser interrumpido por delincuentes a vista y paciencia de todos, incluido Carabineros. Una prueba más para avalar la tesis del inicio.
Pero como el show debe continuar, las autoridades deportivas y políticas, parecen empecinadas en levantar soluciones que hemos escuchados por varios años. Que ahora sí se tomarán medidas, que de una vez por todas habrá colaboración de los clubes, que en esta oportunidad sí se perseguirá a los responsables. ¿Por qué será diferente en esta ocasión? ¿Quién se hará cargo si esto finalmente no cumple con el principal objetivo que es erradicar la violencia en los estadios?
Lo cierto es que tuvieron que pasar más de 20 episodios de violencia en los últimos dos años para que los actores se pusieran los pantalones y tomaran en serio este asunto. ¿Por qué tanta desidia pese a que se pedían a gritos soluciones urgentes a una situación que hoy parece inmanejable? Invasiones a la cancha, jugadores e hinchas atacados con fuegos de artificio, agresiones a guardias y carabineros, destrucción de recintos, fueron imágenes que vimos reiteradamente en el último tiempo sin que nadie levantara la voz como ocurrió tras el clásico universitario. Por eso muchos están escépticos con las nuevas banderas contra los antisociales disfrazados de fanáticos.
No se trata de apuntar a nadie porque la violencia viene incubándose desde hace muchos años y prácticamente ninguna autoridad se hizo cargo, pero es válida la pregunta que se hacen los hinchas con respecto a si en esta oportunidad se acabará con los delincuentes que tienen secuestrada a la actividad. Razones tienen para no estar muy convencidos si tras todas las imágenes que se conocieron de los incidentes en Concepción que obligaron a suspender el clásico universitario no existe ningún nuevo detenido. ¿Qué pasó con todas las imágenes que captó el OS 13 de Carabineros a solo metros de los hechos? Si estaban a dos metros de los encapuchados que lanzaron los fuegos de artificio, ¿por qué decidieron no intervenir contra ellos y los dejaron escapar sin problemas de las tribunas?
Por eso la duda sigue instalada entre los fanáticos con respecto a la real voluntad de acabar con este flagelo. ¿Habrá un antes y un después del clásico universitario? Eso es lo que desean todos los que aman de verdad al fútbol. La última carta de los clubes y las autoridades ya está sobre la mesa. Veremos con el tiempo si era la ganadora.
Cristián Caamaño, Periodista de Deportes en Agricultura.