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Y ahora quién podrá defendernos

Y ahora quién podrá defendernos
Agencia UNO

Lo invito a cerrar por un instante los ojos. Deje de lado por un momento el color de su camiseta preferida. Piense por unos segundos y elija en su mente al mejor jugador del campeonato hasta ahora. ¿Listo? ¿O prefiere seguir escarbando en su mente? Seguro ya lo tiene. ¿Me va a decir que no? Le creo si me argumenta que no pudo seleccionar a alguno. Sencillamente no hay. Así de simple.

La verdad es que este mismo ejercicio lo hice el domingo en el estadio de La Florida y todos los encuestados no fueron capaces de darme un solo nombre. Por ahí balbuceaban a algún futbolista de Huachipato, pero después pedían más tiempo. Hasta rendirse. ¿Sigue pensando en la figura del actual torneo? Le doy un poco más de tiempo si así lo desea. Seguro es capaz de encontrarlo.

El tema es que ya transcurrió un tercio del campeonato y lo único concreto, en donde la mayoría coincide, es que el actual torneo debe ser de los peores del siglo. Sin duda. Dentro y fuera de la cancha. Razones hay muchas para esta decadencia: terrenos en pésimo estado, tribunas vacías, violencia desatada de los mal llamados barristas, técnicos más preocupados del discurso que de hacer jugar bien a sus equipos y un nivel futbolístico paupérrimo.

El problema es que uno se queda muchas veces con las declaraciones de los entrenadores y parece que esto es la Premier League. ¿Ha visto cómo juega la U? Aún no sabemos a qué juega. Y eso que trajeron un técnico que de acuerdo a las palabras de Michael Clark, el presidente de Azul Azul devenido en comentarista de fútbol, es el mejor DT que ha llegado al país en años. Con más de cuatro meses en el cargo, todavía el cuadro universitario juega bien un partido completo.

Ni siquiera los que hasta el año pasado destacaban medianamente asoman la cabeza en las encuestas para ser el mejor. Es cierto, siempre se puede estar peor. ¿Se puede llegar más abajo? Seguro. Si hasta Ariel Holan, hasta hace poco gran candidato para asumir la banca de la Roja por su campaña en la UC en 2020, pareció tirar la toalla en este segundo ciclo. Se contagió de todos los vicios de nuestro fútbol y le ganó el miedo. Dejó de ser aquel técnico innovador y ofensivo, para mostrar una cara irreconocible, con un plantel elegido por él.

Las palabras pronunciadas por Gustavo Quinteros hace una semana resumen perfectamente la mediocridad del torneo: “No hay un solo equipo que se destaque sobre el resto”. No solo eso. Ninguno es capaz de asegurar un buen espectáculo dos semanas seguidas. Lo peor, algunos todavía no brindan un solo partido brillante esta temporada. Solo fíjese en los dos clásicos de la temporada: ambos empatados, sin goles y con un miedo a perder que supera las ganas de ganar. Es verdad, algunos más timoratos que otros. Pero todos están contagiándose con esta malaria que parece afectar a todo el fútbol chileno.

Entonces, en este escenario y con varios minutos de regalo, ¿pudo elegir al mejor del torneo? Mejor le doy una semana más para que me lo diga. No perdamos la fe.

Cristian Caamaño, comentarista Radio Agricultura

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