El nuevo capítulo de Con Diálogo es Distinto, estuvo centrado en la baja natalidad que atraviesa el país. Para esta conversación participaron Verónica Silva (subsecretaria de la Niñez), Karla Rubilar (exministra de Desarrollo Social), Paulina Henoch (economista de Libertad y Desarrollo) y Paula Forttes (FLACSO Chile).
Las cifras muestran un giro histórico: la población mayor crece con rapidez mientras la cantidad de nacimientos cae muy por debajo del nivel de reemplazo. Pero para las invitadas, el problema no es solo estadístico.
Verónica Silva advirtió que el debate suele fragmentarse con políticas para infancia por un lado y para personas mayores por otro, sin una mirada de ciclo de vida. A su juicio, un país con menos niños pierde diversidad, dinamismo y proyección de futuro, mientras que una sociedad más longeva exige nuevas formas de integración social.
Paola Forttes fue más allá. Ella sostuvo que el envejecimiento no es una crisis, sino el resultado de un éxito al vivir más, pero que el problema está en que las estructuras sociales y las políticas públicas no se han adaptado a esta nueva realidad.
¿Por qué caen los nacimientos?
Las invitadas coincidieron en que la baja natalidad no se explica solo por cambios culturales. Forttes y Rubilar coincidieron en la crisis de los cuidados. Tener hijos implica hoy altos costos económicos, laborales y emocionales, especialmente para las mujeres.
Rubilar añadió un contraste revelador: las nuevas generaciones sí desarrollan vínculos de cuidado, lo que sugiere que el problema no es falta de afecto o compromiso, sino condiciones estructurales que hacen inviable la crianza.
¿Está preparado el Estado?
Sobre la reciente aprobación del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, Silva aclaró que se trata de una ley marco, que reconoce el derecho al cuidado pero cuya implementación inicial es acotada, centrada principalmente en personas con dependencia severa. El desafío ahora es ampliarlo y articularlo con políticas de infancia, trabajo, salud y educación.
Las invitadas coincidieron en que este no es un problema sectorial, sino un reordenamiento estructural del país. Implica rediseñar ciudades, sistemas de salud, jornadas escolares, trayectorias laborales y esquemas de protección social.
El mensaje final fue claro. Los diagnósticos existen hace años, pero falta decisión política y coordinación para actuar con visión de largo plazo.
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