Una situación insólita se vivió en la previa del triunfo de Independiente sobre General Caballero por 0 a 4 en la Copa Sudamericana. Y es que la policía paraguaya tuvo que intervenir para separar a la barra del Rojo por conflictos internos.

Esta situación generó que los aficionados fueran separados a cada extremo del campo de juego. La tensión era tal que se empezaron a dedicar diferentes cánticos.

Horas antes del partido la preocupación estaba instalada en el país guaraní, ya que ambas barras eran apoyadas por sus similares de Cerro Porteño y Olimpia, por lo que se presumía la existencia de algún enfrentamiento. De hecho, algunos aficionados fuero deportados.

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