productores lecherosProductores temen que iniciativas de asociatividad promovidas por por empresas procesadoras, sea solo una forma de asegurarse productores en momentos en que la producción de leche está baja por la pérdida de masa ganadera.

Productores temen que iniciativas de asociatividad promovidas por por empresas procesadoras, sea solo una forma de asegurarse productores en momentos en que la producción de leche está baja por la pérdida de masa ganadera.

A Ricardo Michaelis, empresario lechero de Los Lagos, socio de Colun, ex presidente de Fedeleche, la situación le parece rara, no le cuadra.

Tras dos años de baja de precios a productor de la leche, por la caída de las cotizaciones a nivel global y el efecto de las sequías, el país se ha transformado en deficitario en este rubro, lo que ha llevado a una tensa relación entre la industria procesadora y los productores de materia prima. Pero en las últimas semanas Soprole -industria controlada por la neozelandesa Fonterra- ha planteado su interés por impulsar un proyecto asociativo con los productores chilenos, a través de su subsidiaria Prolesur. A eso se unió el anuncio de Manuka -empresa que reúne a cerca de 46 lecherías, entre ellas la ex hacienda Rupanco, en manos de capitales neozelandeses- que también pretende unirse con lecheros nacionales e incluso con la posibilidad de integrarse verticalmente en la industrialización, el sueño dorado de muchos productores para mejorar sus resultados.

Michaelis hace cerca de 11 años, con motivo de una gira de Soprole, financiada por Corfo, y con la posibilidad encima de un TLC con Nueva Zelandia, le planteó al entonces presidente de Fonterra, Henry van der Heyden, la posibilidad de replicar en Chile el modelo cooperativo lechero que tiene la isla oceánica, pero tras insistirle por segunda vez, este le respondió tajante que eso no era tema.

“Entonces, no me calza el discurso actual de Prolesur-Soprole, que para el caso en este tema es lo mismo. Creo que están emborrachando la perdiz y lo que está detrás es que ellos se están quedando sin leche, ya que los productores son cada día menos y están en crisis… Están tratando de reencantar a la gente que se fue y a los que todavía quedan para que sigan siendo sus proveedores estables”, concluye.

Michaelis refleja el clima de desconfianza que está instalado. Pues aunque en general estas nuevas ideas que hablan de asociatividad y cooperativismo son consideradas positivas en el sector, todavía no se conocen mayores detalles de cómo podría producirse esta unión. El tema toma las conversaciones sureñas y cruza a los distintos ámbitos productivos lácteos.

Enfrentar la desconfianza

“Si efectivamente incorporan a los productores… Si no es un volador de luces y si no hay letra chica, creo que es bueno, porque efectivamente ahí sí se incorporarían los productores al negocio de la cadena láctea, ya que el enfoque que ha tenido la industria históricamente en este negocio en Chile ha sido maximizar el resultado del eslabón que a ellos les corresponde, que es el industrial, cuando debía ser de cómo maximizar el resultado de toda la cadena láctea. Esto es clave porque en este tema siempre el más débil ha sido el productor primario de leche. Los supermercados, la industria y los proveedores son más fuertes”, señala Ricardo Michaelis.

El empresario comenta que lo que ha hecho la industria últimamente -dejando de lado a Colun, que está integrada por productores- es que cuando necesita leche le paga al productor cualquier precio, incluso más allá de mercado. “Le paga por un período y después no le compra más. Con eso cumple como industria con su contrato y una vez que se termina el negocio, no le compra un litro más o le baja el precio, y de ahí lo mantiene con el suficiente aire para que no se muera”, agrega.

Para el ex directivo, el drama de los productores es que con señales contradictorias no pueden proyectar su negocio en el mediano plazo y por eso muchos se están cansando. “Si hay un esfuerzo real, una opción concreta, me parece bien”, concluye.

Eso sí, no ve claro cómo se podría materializar una sociedad del tipo cooperativa, para que los productores no sean socios solo en el papel, sino que participen del negocio, lo que podría significar que requieran una cantidad importante de capital para comprar acciones, si es que ese es el camino.

Dice que, por definición, en una cooperativa en Chile cada cooperado tiene el mismo peso, independiente de su volumen. “El productor tiene que ser un socio relevante y tener directores dentro de la empresa”, agrega.

Están dadas las condiciones

El impulso paralelo de proyectos asociativos de Soprole-Prolesur y Manuka es reconocido como una buena señal para abordar conjuntamente el negocio lechero por los productores de leche de la Región de Los Ríos.

“Son iniciativas que los productores deben evaluar, conocer más en detalle y tomar sus decisiones. Pero como posibilidad de avanzar en la integración vertical creemos que apuntan en la dirección correcta. Sin embargo, en las actuales circunstancias todas estas buenas noticias se relativizan frente a la compleja situación de muchos productores que evalúan seguir el camino de otros colegas que ya han salido del negocio”, señala Enrique Kunstmann Hevia, presidente de Aproval-Leche.

A la espera de una propuesta concreta, Kunstmann destaca que uno de los mayores inconvenientes que tiene un planteamiento como el de Soprole-Prolesur es la desconfianza que habría entre la empresa y sus proveedores e incluso en el resto del mercado.

Pese a eso, el presidente de Aproval cree que hay una coyuntura especial que podría abrir el camino a la reconstrucción de confianzas, por la situación compleja por la que atraviesan los lecheros, luego de dos campañas seguidas con sequías y condiciones de mercado de las más adversas en una década, que afectaron la producción, el tamaño del rebaño lechero y el nivel de endeudamiento sectorial.

“Los controladores de Soprole y Prolesur tienen hoy una gran oportunidad para dar una señal concreta de recomposición de esa confianza y así facilitar el camino para su propuesta de asociatividad con sus proveedores de leche… La empresa Fonterra ha informado a sus proveedores de leche en Nueva Zelandia un segundo incremento en menos de un mes en el precio pagado por la leche para la temporada 2016-2017, lo que significará que los lecheros neozelandeses -propietarios de Fonterra, Soprole y Prolesur- verán incrementado su precio de venta de leche en 35% respecto de la campaña anterior. Mientras, en Chile los proveedores de la materia prima que mueve el negocio estamos con precios inferiores en 10% respecto de hace un año. Creemos que están dadas las condiciones para que este planteamiento de vinculación con sus proveedores que Fonterra ha puesto sobre la mesa se vaya traduciendo en acciones concretas y qué mejor que replicar la señal de confianza en el futuro del negocio que acaba de dar a sus socios y proveedores en Nueva Zelandia”, señala Enrique Kunstmann.

La guerra por la leche

Las iniciativas parten en un momento en que escasea la leche, y para muchos es el comienzo de la “guerra” por ella de todas las empresas elaboradoras.

“Partamos de la base de que estamos en un país que hoy es deficitario, somos importadores netos y en una mirada de largo plazo, agreguemos el hecho de que la tasa de extracción de vientres, o sea vacas y vaquillas, ha sido alta, por la venta de vaquillas a China y otros países, lo que hace que la cifra de vientres productores de leche a mediano y largo plazo se haya reducido mucho”, señala Alfredo Araya, productor de leche de Osorno, ex presidente de Surlat y actual director de esa lechera.

Para Araya, los movimientos actuales son un anticipo de algunas industrias que procuran fidelizar a los productores, ya que ven que hay una caída en la masa ganadera y, por otro lado, una presión de negocios agrícolas mucho más atractivos que la leche en el sur; por ejemplo, frutales.

Araya apunta a otro problema que también impide las inversiones, porque no se sabe si va a haber leche o no.

“Aprovecho de mandarles un recado fuerte a Odepa y al Ministerio de Agricultura. Lo más importante para las inversiones en leche, tanto para la industria como para el productor, es que de una vez por todas se sincere la cifra de ganado, sobre todo vacas y vaquillas que tenemos en Chile. Si esa cifra se sincera, creo que van a llegar proyectos de inversión, pero mientras se esté hablando en la nebulosa de que parece que ha decrecido, pero la leche no ha caído tanto, no se saca nada. Creo que ahí esta quid del asunto. La gente que está invirtiendo mira que tenemos un gran potencial; Manuka habla de pasar de dos mil millones de litros a 15 mil millones, que son cifras realmente espectaculares, pero la masa ganadera no la conocemos, y bien se sabe que no hemos crecido hace muchos años”, dice Alfredo Araya, quien cree que con muestreos dirigidos se podrían sincerar en algo las cifras.

El representante de Surlat ve con buenos ojos cualquier idea que promueva la integración y la asociatividad.

“Si uno parte de la premisa de que, en general, las empresas exitosas en el mundo tienen algún grado de integración vertical, podemos pensar que es una muy buena idea. El minuto es propicio, en el sentido de que estamos pasando un momento complejo y todo lo que posibilite un mejor manejo de nuestro producto y redunde en un beneficio para el productor primario y la industria sería fantástico. Tengo una muy buena opinión respecto de la integración vertical y una muy buena respuesta respecto del manejo cooperativo que han tenido y desarrollado los neozelandeses, y que aquí en Chile Colun lo ha llevado a un éxito total”, opina.

En el caso de Surlat -en manos hoy de la multinacional suiza Nestlé-, Araya comenta que también como productores lo intentaron y, de hecho, están siempre abiertos como industria a propiciar ls integración de los productores a la nueva etapa de nuestra compañía.

“Es una fórmula que en general es muy bien recibida por el gremio, una fórmula de asociatividad que implica responsabilidades distintas a ser simplemente un entregador de leche”, señala.

Cree que podría darse a través de la leche, “que es el gran capital que tiene el productor en forma individual, de manera que la moneda va a ser siempre leche, pero en un esquema en que el aporte no signifique un desmedro del ingreso, con una especie de crédito de largo plazo.

La ventaja de ser cooperativa

Tras aclarar que para él se trata de iniciativas separadas de las que hasta ahora solo se conocen los títulos, lo que se sabe, según el presidente de los productores de Osorno, Dieter Konow, es que Soprole estaría interesada en hacer participar o transformar a Prolesur en una cooperativa con sus proveedores y, por otro lado, que Manuka, como mayor productor de leche del país, quiere formar una cooperativa.

Konow participó en la reunión a la que convocaron los líderes de Manuka en uno de sus predios para mostrar sus proyecciones.

“Ellos fueron súper claros y enfáticos en que esto no tenía nada que ver con Fonterra ni con Nueva Zelandia. Ellos eran un productor más de Chile que querían, en conjunto con productores chilenos, evaluar la posibilidad de formar una cooperativa. Me parece, igual que la idea que hemos conocido de Prolesur, interesante como iniciativa en términos generales, pero no me puedo pronunciar en definitiva mientras no conozca, sobre todo en el caso de Prolesur, los términos en que se puede formar esta cooperativa”, señala Konow.

El directivo y productor osornino cree que el tema se da a raíz de las últimas reformas, en las que al parecer las cooperativas quedan con ventajas tributarias significativas respecto de las sociedades anónimas, lo que haría que las cooperativas que se formen van a contar con ventajas competitivas respecto de la competencia”.

Aclara que no tiene el dato oficial de por qué se da el tema en este momento, pero “saludamos el hecho de que se considere a los productores, por primera vez en mucho tiempo, en una iniciativa de este tipo, y cito textualmente a Van der Heyden, quien dijo que ‘finalmente, es el camino para lograr que la leche y el esfuerzo que hacen los productores sea restituido”‘, agrega.

Lo claro es que antes de fin de año podría conocerse el plan de Prolesur y que en marzo volverán a Chile los directivos de Manuka para definir más detalles de la iniciativa. Lo que plantearon en la primera reunión, eso sí, fue que les gustaría que la cooperativa la encabezara un grupo de productores chilenos y que ellos se sumarían a la iniciativa.

De asociarse, los productores esperarían tener directores dentro de la empresa

Hay que sincerar la cifra de ganado como una forma de incentivar la inversión, dicen productores.

Lo complejo del momento, por precios y producción, propiciaría la integración vertical

Fuente: El Mercurio