Hace unos días, el pleno de la Convención Constitucional rechazó en general el informe completo de la Comisión de Medioambiente. El texto obtuvo 98 votos favorables, 46 en contra y 8 abstenciones, no alcanzando el mínimo para ser aprobado por el ente redactor.

El texto consideraba más de 50 artículos sobre la explotación de recursos naturales y la regulación de sanitarias y mineras, además de propuestas de agua, áreas protegidas y modelo económico, entre otras.

Para hablar de lo anterior, en El Agro conversamos con Rodrigo Álvarez, convencional constituyente UDI y miembro de la Comisión de Medio Ambiente, quien nos detalló cómo ha trabajado esta comisión.

Primeramente, Álvarez indicó que “los informes son absolutamente desmedidos, por eso se rechazan, y son malos informes, son informes que iban a traer pobreza a nuestro país, a una actividad como la agricultura, la agroindustria, por el mal tratamiento del agua en este informe”.

Y añadió que “durante esta semana espero que se pueda mejorar, no veo mucha disposición, lamentablemente en sectores más de izquierda y ecologismo radial, y si no nuevamente vamos a enfrentar en la sala desmedido, por una parte y equivocado, por otra”.

“Desmedida y equivocada”

Álvarez enfatiza en las dificultades que podría tener esta nueva constitución y señala que “terminamos esta semana con más de 340 artículos aprobados. La constitución, en su origen, tenía 180 artículos, la constitución actualmente tiene 143 artículos, y ya estamos con una constitución que tiene 340 y todavía le faltan unos 120, entonces es muchísimo”.

Agrega que “es desmedido en el detalle, todo quiere regularse en el más mínimo detalle, y segundo es equivocado, no solamente por el detalle, si no por la cantidad de temas, la constitución es para pocas cosas pero centrales, no para una enorme y gigantesca cantidad de normas”.

Por otro lado, Álvarez manifestó que “así como creo que la Convención, en general, no representa el promedio de Chile, quedó por varias razones un poco más a la izquierda del promedio de Chile, mi comisión de medioambiente quedó absolutamente dentro de las más extremas”.

“Ecologismo radical”

El convencional se refirió a lo que él llama un “ecologismo radical”, explicando que “un sector importante de la convención requiere que uno de los principios más importantes sea este medioambiente que yo considero radical, porque todos queremos la protección del medioambiente, pero creemos que es posible el desarrollo compatible con el cuidado de nuestra naturaleza”.

Y añadió que “con este ecologismo radical se busca un cambio profundo jurídico y económico del país, y segundo se busca un cambio a la capacidad productiva de Chile a partir de un diagnóstico equivocado, y te dicen derechamente que quieren que Chile decrezca en un 10% de aquí al 2030, y que actividades como la minería no puede ser sustentable, que actividades como la exportación de fruta son equivocadas”.

“Acá hay una visión negativa a todos esos sectores económicos, como la agricultura, de las categorías que permitieron el desarrollo de Chile en los últimos 30 años, y se busca un cambio radical de la economía y productividad chilena, y eso te va a producir un gran choque con la realidad, y un grave problema de pobreza para el futuro”.

Agua como bien inapropiable

Además, se refirió a la norma aprobada respecto del agua y aire como bienes inapropiables. “Nuestro derecho tenía ciertas categorías de bienes nacionales de uso público que está en el Código Civil, pero crean esta nueva categoría los bienes naturales comunes, como por ejemplo el aire, la alta montaña, el agua, los bosques nativos, y eso es muy complejo, porque agregan que estos dominios no son aprobiables, no son comerciables y que solo pueden usarlos a partir de un permiso temporal y caducable que los da el Estado”.

A esto, agregó que, de esta manera, “todos los derechos de regantes, por ejemplo, queden caducados, porque tienen que cambiarse a permisos, y si el Estado te lo permite en ciertos momentos dar agua. Y eso es muy grave, porque altera el dominio que hoy tienen muchos sectores económicos, mineros, de permisos de concesiones, de salmones, pero sobre todo la agricultura, cambian de una propiedad que estaba en derechos a una de permisos que da el Estado, con todo el peligro que eso tiene”.

“Lo que se quiere es que tu no puedas tener esa seguridad de proyección a largo plazo, que te lleva a hacer un canal de regadío o inversiones a largo plazo porque todo está supeditado a un permiso del Estado y que te lo puede quitar en el futuro”.

Finalmente, Álvarez señaló que “espero que la ciudadanía esté muy atenta. No me voy a pronunciar todavía por el rechazo o el apruebo, porque voy a trabajar hasta el último día, pero sí puedo decir que con estos 340 artículos que ya están me parece que el camino que se está tomando es muy negativo para Chile, muy equivocado”.