Comparte

Hoy esta escasez de agua en la desembocadura llega al 63 por ciento en marzo, mes en que más baja el cauce.

El invierno del 2022 ha sido más generoso que los anteriores. Ha sido más frío y -mejor aún- más lluvioso que los periodos previos. Sin embargo, y como ha reportado Diario El Líder de San Antonio y otros medios, esto no ha sido suficiente para contrarrestar la intensa sequía que afecta a la zona central hace más de una década.

El último gran temporal que inundó a la zona ocurrió en 2002, año que para muchos quedó en la memoria por la imagen de Michelle Bachelet, entonces la primera ministra de Defensa en la historia de Chile, arriba de un tanque militar viendo los estragos en las calles de la capital.

Ese año culminó con 807,3 milímetros de agua caída en la provincia de San Antonio, según los datos de la Estación Meteorológica de Santo Domingo.

Lo normal son 422,5 milímetros (mm). Sin embargo, 2022 aún está lejos de esta cifra. De acuerdo a la mencionada estación han caído 344,6 milímetros de agua, lo que equivale a un déficit del 33,4 por ciento.

El año pasado hasta la misma fecha solo habían caído 81.7 mm.

Lo anterior ha provocado que una generación entera de jóvenes nunca haya visto una lluvia en condiciones normales en la zona.

Hoy todas las comunas de la provincia de San Antonio están en la categoría de Emergencia Agrícola de acuerdo al Ministerio de Agricultura y bajo la declaratoria de escasez hídrica, según el Ministerio de Obras Públicas (MOP).

Se han tenido que tomar acciones cada vez más agresivas e innovadoras para asegurar el consumo de agua potable en los sectores rurales, que son aquellos más afectados, y para la agricultura.

AGRO
La semana pasada el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) dio a conocer un adelanto en la comuna de Santo Domingo.

Se trata de una cubierta para tranques acumuladores de agua, que permite la reducción de evaporación, consumo de energía y el crecimiento de algas, cosa que hasta ahora solo se había visto mayormente en otros rincones del mundo, como el valle de California, Estados Unidos, donde están sufriendo una emergencia agrícola similar a la nuestra.

La medida, a simple vista, se ve súper sencilla. Son pelotas como esferas para niños, pero de color negro para evitar la radiación.

Estas bolas cubren sobre un 90 por ciento de la superficie de los cuerpos de agua y con ello se reduce hasta en un 80 por ciento la evaporación.

Comenzaron a ser usadas en Chile en 2020 y desde entonces Indap las ha implementado a lo largo del país.

Otras alternativas también apuntan al revestimiento de canales de regadío o mediante tuberías, como será el sistema que se construye en la localidad de Cuncumén.

CUENCA
Estas opciones, que en un principio parecían creativas llegaron para quedarse. El jueves pasado en el seminario "Cuentas regenerativas, de la crisis a la seguridad hídrica, hojas de ruta Maule y Maipo", la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, dijo que la sequía debe ser un "tema estructural" y que ya no puede ser visto solo como una emergencia.

En esta instancia creada por la Fundación Chile, Claudia Galleguillos, líder de Estrategias Hídricas de la mencionada institución, indicó "tenemos que adaptarnos, no podemos seguir esperando que llueva más".

Explicó que la cuenca del Maipo abastece al 40 por ciento de la población chilena, entre la Región Metropolitana y de Valparaíso, y que desde el 2014 es el noveno río de Sudamérica con mayor estrés hídrico, es decir, que se está extrayendo más recurso del que este es capaz de generar.

Apuntó a la "pérdida de bosque, matorral y la expansión urbana" como algunos de los causantes de este estrés, que se suma a las condiciones meteorológicas y su sobreexplotación.

Indicó que hay 35 por ciento más de derechos de extracción de agua de lo que el río es capaz de recargar.

Si no se toman medidas, de aquí al 2050 en la desembocadura el estrés hídrico será de un 92 por ciento.

Hoy esta escasez de agua en la desembocadura llega al 63 por ciento en marzo, mes en que más baja el cauce.

Lo anterior quiere decir que, dentro de los próximos 30 años y si no se toman los cuidados a lo largo de todo el río Maipo, la desembocadura estará prácticamente seca.

Una de las soluciones que se propone es la reutilización del recurso.

"En el caso de las zonas rurales no hay cifras sobre reutilización y eso es crítico, ya que han sido los más afectados por la escasez de agua. En países como Israel, la reutilización del agua residual corresponde al 80 por ciento", manifestó el experto en tratamiento de aguas residuales, el investigador de la Universidad Católica del Maule (UCM), Ismael Vera-Puerto.

"La idea es introducir la reutilización de aguas residuales, que figura como un tema emergente en Chile. Uno de los desafíos es que se necesita diversificar la matriz hídrica y no depender solo de fuentes naturales. En este sentido, hay alternativas como la reutilización, es decir, darle un segundo uso al agua, y la desalinización. La solución al problema de escasez debe tener una mirada multidimensional", dijo.

EMBALSES
Hasta ahora no hay proyectos de desalinización en la provincia de San Antonio, pero como informó previamente Diario El Líder, las viñas de la zona están proyectando la utilización de embalses de gran tamaño para almacenar agua.

Uno en la comuna de San Antonio y otro en Santo Domingo.

El primero de ellos es el denominado "Embalse El Canelo", que desde el 25 de enero está en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia) para obtener el visto bueno y dar paso a la construcción. Por ahora ya fue admitido y se encuentra en la etapa de "calificación".

Se trata, según los datos recabados por Diario El Líder, de una inversión superior a los 700 mil dólares, que equivale a una cifra cercana a 550 millones de pesos.

Su objetivo "es la construcción y operación de un embalse con muro de tierra compactada que posibilite la acumulación de aguas, las cuales serán utilizadas para satisfacer los requerimientos hídricos del sistema productivo" de uvas del Fundo El Canelo, ubicado aproximadamente a 5 kilómetros al suroriente de la localidad de San Juan. La declaración de impacto ambiental dice que "el embalse tendrá una capacidad máxima de 250 mil 557 metros cúbicos y una superficie inundada de 3,2 hectáreas".

El otro proyecto también está en el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental de la Región de Valparaíso, donde distintas entidades públicas miden el efecto que diversos planes -en este caso un embalse- podrían tener en el ecosistema presuntamente afectado.

Ingresó a la plataforma el 25 de enero y tras ser declarado como admisible está en etapa de "calificación". Corresponde al "Embalse Atalaya" en un territorio rural de la comuna de Santo Domingo.

La iniciativa privada, al igual que la de San Antonio, "comprende la construcción y operación de un embalse que se habilitará en la cuenca de la quebrada La Barrosa, y que tiene por objetivo satisfacer los requerimientos hídricos del sistema productivo".

Tendrá una capacidad máxima de 200 mil metros cúbicos para lo que se inundarán 3,6 hectáreas. "Contempla un muro de altura máxima de 13,06 metros", según consigna la Declaración de Impacto Ambiental que está siendo sometida a revisión. Se consideran obras de evacuación de crecidas, cuyas aguas se verterán en la quebrada La Barrosa.

"La alimentación del embalse provendrá de derechos de aguas superficiales", indica el estudio. La construcción del ambicioso plan se realizará en un plazo estimado de cuatro meses, mientras que su operación se considera de manera indefinida.

Se estima una inversión de 460 mil dólares, equivalente a un aproximado de 360 millones de pesos.

AGUA RURAL
De acuerdo a la Dirección General de Aguas (DGA), en la provincia de San Antonio hay 16 mil 34 habitantes de las zonas rurales afectados por la escasez hídrica.

Se trata de habitantes de sus seis comunas, las que están con decretos vigentes de escasez.

San Antonio ya había estado bajo esa misma categoría entre el 25 de agosto de 2021 y el 1 de marzo de 2022; entre el 21 de febrero del 2021 y el 21 de agosto de 2021; y entre el 27 de agosto del 2020 y el 27 de febrero del 2021.

Para mantener el suministro en estos sectores se han ejecutado una serie de proyectos en los pueblos más poblados, como en Malvilla y Cuncumén, donde, según el Ministerio de Obras Públicas, se invirtieron 230 millones de pesos en el mantenimiento del Agua Potable Rural (APR).

Lo mismo pasó en Leyda y con nuevos sondajes y perforaciones en El Totoral y Lo Zárate, en El Quisco y Cartagena respectivamente, donde se invirtieron 662 millones de pesos.

El Turco y Lo Abarca también están en la lista de poblados donde, según el MOP, se realizaron mantenimientos en los sistemas de agua potable.

Todo con el objetivo de hacer frente a la sequía en la zona central de Chile.

Últimas Noticias