Como ya es costumbre, Kenita Larraín una vez más hizo noticia por predecir el futuro de una destacadas figura de la televisión chilena. Esta vez la numeróloga vio el futuro de la animadora Tonka Tomicic, quien enfrentó un difícil 2021.

Recordemos que Tomicic enfrentó  el final de su programa “Bienvenidos”, así como también diversas acusaciones que la relacionaban al caso “Relojes Vip”.

En este contexto, la modelo Larraín se aventuró a predecir lo que le depara el destino al rostro de Canal 13.

A través del espacio Zona de Estrellas, aseguró: “Le sale un número que… Tiene que cuidarse aquí de… No es raro que esté viviendo esto. Le toca transitar un número que tiene que ver… ¿Cómo lo digo para que no sea sacado de contexto…? Podría haber tentaciones y cosas que le van a traer consecuencias”. 

“Ella va a tener que trabajar mucho el tema del abandono, de buscar la verdad”, dijo, según consigna Glamorama.

“Le sale el mismo número a nivel planetario. Va a tener que sanar mucho en el adentro, con los demás, relaciones de base. Va a tener que replantearse el tomar roles que quizás no le correspondieron en la familia. Es como, astrológicamente, ‘ordenar el árbol’”, añadió.

Asimismo, comentó que Tonka va a tener que hacer una sanación con ella misma pero también con los demás, lo cual también involucra a su pareja.

Su relación con Parived

“¿Puede terminar con Parived?”, preguntó Vasco Moulian, quien forma parte del programa.

“Podría ser, pero no tengo la fecha de él. No tengo espacio para ser más precisa. Tendría que tener la fecha de ambos para decir algo así. Pero acá podría haber algo muy en el interior, que ella podría sentirse muy abandonada. Y es algo que no tiene que ver con que tus padres te abandonen, sino que a veces trabajan mucho, o algún quiebre, o te crió otra persona”, fue la respuesta de la experta.

Posteriormente, Kenita continuó: “Lo que sea que haya pasado, de niña, en el inconsciente, puede tener información de abandono, desde la percepción, porque es el grande el que dice ‘ok. Mis papás trabajan mucho para darme lo mejor’, o ‘tenía muchos hermanos’, o ‘un hermano con una situación más compleja y le daban más atención’. Lo que sea… Es el adulto el que entiende eso”.

Para ser más precisa explicó: “Cuando uno es niño, no tiene esas herramientas y no racionaliza de esa forma desde el grande, que empatiza con el otro, que quería darle una buena educación. En cambio, el niño o la niña es ‘necesito a mi mamá, o mi papá que estén al lado mío, y no están de la forma que los necesito’”.

Finalmente, expresó que a veces se crean carencias que no se relacionan con la familia. “Acá hay cosas que resolver y podría haber una tendencia a que ella viva experiencias donde se sienta abandonada. Es ‘me siento sola’. Le meten el dedo en la herida de algo que tenga que mirar hacia atrás en el miedo”, concluyó su exhaustivo análisis.