Durante la emisión de este lunes de Hay que decirlo, Carla Ballero abordó públicamente el complejo momento que atraviesa su hermano Álvaro Ballero, luego de las reveladoras declaraciones que él realizó en Primer Plano sobre el quiebre de su matrimonio con Ludmila Ksenofontova.
La ex chica Morandé con Compañía reconoció que, como familia, existía inquietud previa a la entrevista del ex chico reality en el estelar de Chilevisión, principalmente por el delicado estado emocional en el que se encontraba. Según explicó, el entorno más cercano de Álvaro optó por acompañarlo en silencio, evitando presionarlo o exponerlo aún más.
Pese a esas aprensiones iniciales, Carla aseguró que la entrevista terminó generándole un profundo orgullo. Confesó que siguió el programa con mucha emoción y que no pudo contener las lágrimas al verlo enfrentarse a sus errores y reconocer su responsabilidad en la crisis matrimonial. A su juicio, uno de los mayores temores familiares era que Álvaro no estuviera dimensionando la realidad que estaba viviendo.
La comunicadora también aclaró que siempre decidió mantenerse al margen de la situación, respetando los tiempos de su hermano. Recalcó que jamás habló públicamente del tema hasta que él mismo estuvo preparado para hacerlo.
Respecto al contenido de la entrevista, Carla destacó la madurez con la que Álvaro enfrentó el proceso y valoró especialmente el impacto positivo que ha tenido la terapia en su forma de abordar las emociones. Afirmó que lo vio más consciente, honesto y conectado con lo que siente, algo que según dijo le generó tanto pena como esperanza.
Asimismo, se refirió con cautela a la relación con Ludmila, dejando claro que, aunque mantiene una buena relación con ella, considera fundamental no interferir en decisiones de pareja. Señaló que los problemas económicos y de comunicación son situaciones comunes en muchos matrimonios y que, en este caso, hubo señales de alerta que fueron manifestadas a tiempo.
Finalmente, Carla Ballero expresó su tristeza ante la posibilidad de que la familia se haya quebrado de forma definitiva, aunque dejó abierta la puerta a cualquier escenario futuro. A su juicio, nada es completamente irreversible, pero enfatizó que cualquier eventual reconstrucción dependerá de cambios profundos y reales.
“Lo veo más claro, con mucha pena, pero aceptando los hechos por primera vez”, concluyó, destacando que ese reconocimiento es clave, ya sea para un futuro juntos o por caminos separados.