El paso de Gabriel Molina por “Fiebre de Baile” resultó ser uno de los más efímeros en la historia del estelar de baile.
El bailarín, quien se había incorporado este lunes haciendo dupla con Carlyn Romero, fue removido del programa tras conocerse denuncias públicas que lo acusan de haber difundido material íntimo de mujeres sin su consentimiento.
La salida del profesional se produjo después de que circulara en redes sociales una “funa” que detalla supuestos comportamientos inapropiados por parte de Molina.
Según la denuncia pública, las afectadas incluirían a su expareja, amigas y ex compañeras de estudio o trabajo, quienes habrían visto comprometida su privacidad.
La respuesta inmediata de la producción
Frente a las graves acusaciones, la productora del programa actuó con celeridad y decidió reemplazar a Molina.
En su lugar, asignaron al exparticipante Rodrigo Cantabria como nueva pareja de baile de Carlyn Romero, asegurando así la continuidad de la competencia para la concursante.
La medida preventiva tomada por el canal refleja la política de tolerancia cero frente a este tipo de situaciones, especialmente considerando la gravedad de las acusaciones que pesan contra el bailarín.
La defensa del bailarín
A través de sus redes sociales, Gabriel Molina emitió un comunicado defendiendo su posición. En la declaración, el bailarín afirmó que las acusaciones “se alejan de la realidad” y aseguró que hace más de un año se “aclaró y cerró” el proceso que lo involucraba.
Molina fue enfático al señalar que no existió “ningún acto ilegal ni inapropiado” de su parte.
Además, anunció que evaluará acciones legales para proteger su nombre, su trabajo y su integridad, sugiriendo que podría emprender acciones legales contra quienes lo han acusado públicamente.
El contexto de las denuncias
Según información recogida por el portal Infama, las mujeres afectadas habrían presentado una denuncia formal ante el Ministerio Público, aunque esta habría sido declarada no investigable.
Sin embargo, la viralización de los testimonios en plataformas digitales fue suficiente para que la producción del programa tomara cartas en el asunto.