En un nuevo capítulo del podcast “Mari con Edu”, los animadores de TVN María Luisa Godoy y Eduardo Fuentes compartieron anécdotas y reflexiones sobre el paso del tiempo y sus trayectorias profesionales. La conversación, marcada por el humor y la complicidad, permitió conocer el lado más íntimo de Fuentes, quien abrió su corazón para hablar de sus inicios y los hitos más significativos de su carrera.
Fuentes reveló que desde niño tuvo claro su camino en las comunicaciones. “Yo desde siempre estuve animando en el colegio todo. En todos los actos era el canapé. Siempre decía ‘ya, ok, me la voy a jugar por esto, que es lo que me gusta, quiero ser animador de radio, que era mi sueño’”, recordó.
En esa misma línea contó una anécdota con un orientador escolar. “Cuando fui, el orientador me dijo, ‘¿y usted qué hace aquí?’. Dije, vengo a que me oriente. Me dice, ‘pero usted ya sabe lo que va a hacer en la vida. Tiene que ser alguna cosa con las comunicaciones. En el fondo me dijo, usted no sirve para nada más que para eso’”, relató entre risas.
Festival de Olmué y Canal 13, los hitos más recordados
Aunque siempre tuvo claro su camino, el rostro de TVN confesó que también enfrentó “el síndrome del impostor”. Antes esto recordó que “cuando me contrataron para hacer El Informe del Tiempo en Mega pensé: ‘¿qué pasó aquí?, ¿se van a dar cuenta en algún minuto que esto no corresponde?’”.
Sin embargo, con el tiempo, llegaron los momentos más importantes de su carrera, como la primera vez que animó el Festival del Huaso de Olmué, experiencia que calificó como “un sueño cumplido”.
Otro de los hitos que destacó fue su paso por Canal 13 con el estelar Chile País de Talentos, donde compartió pantalla con Diana Bolocco. “Fue muy importante, porque nos dieron la responsabilidad de conducir ese programa. Diana ha sido la mejor compañera que he tenido”, confesó con emoción.
Con más de 20 años en televisión, Eduardo Fuentes afirmó que aún conserva la esencia de sus primeros pasos. En ese sentido aseguró que “cada paso que uno va dando en este oficio es como que uno dice, qué bacán, porque claro, yo me acuerdo, todavía me veo y siento al mismo niño que jugaba con la cuchara de palo y que leía noticias en la casa. Entonces sigo teniendo eso mismo dentro, no ha cambiado mucho”.