El el último capítulo de MasterChef se vivió un desafío de banderas y fútbol, y luego de la prueba de salvación los competidores se enfrentaron a una nueva prueba que consistía en cocinar platos de diferentes países que estarán en la Copa América.
Uno de los participantes más complicados fue Aníbal, quien comentó a los pocos minutos: “Nunca he sido muy de fútbol, ni de ningún deporte que tenga balones… si nos hacen tirar, estoy frito“.
A Aníbal le tocó Uruguay, teniendo que realizar un plato con todos o algunos de los diversos ingredientes de dicha nación que contenían las cajas misteriosas, que tuvieron como resultado combinaciones muy extrañas.
“A parte de asado no se me ocurre…“, comentó el joven originario de Cauquenes, a quien le otorgaron mollejas, perejil, ajo, vinagre, mate, orégano, manjar y pimientón morrón para cocinar.
Al se consultado cómo avanzaba con el desafío, el estudiante de medicina respondió con honestidad: “Entretenido en realidad… no sé que estoy haciendo”.
Aníbal comentó que planeaba realizar una pasta con los intestinos con un poco de ricota… pero no sabía cómo agregar mate o manjar.
“Extraño manjar, mate e intestino. Asegúrate de tener una proteína, porque esto puede que te salga, pero puede que no“, le aconsejó el chef colombiano Jorge Rausch.
Finalmente, los jueces degustaron los platos de Camila (Catar), José Miguel (Bolivia) y Jeffry (Bolivia). Sin embargo, el chef Rausch interrumpió antes de dar el veredicto: “Chris una intriga, Aníbal estaba haciendo un paté con el chuncullo. Yo lo quiero probar“.
El plato, llamado “De Uruguay al intestino”, no tuvo muy buena aceptación por parte del juez, pero generó la risa entre sus compañeros y los televidentes.