El tributo número uno a Nirvana se presentará en Quilpué, Talcahuano y Santiago, acompañado por bandas nacionales que revivirán el espíritu del grunge.
El grunge está de vuelta y promete una experiencia inolvidable. Seattle Supersonics, considerado el mejor tributo a Nirvana a nivel internacional, aterriza en Chile para conmemorar los 35 años de “Nevermind”, el emblemático disco que transformó la música a comienzos de los años noventa.
El tour contempla tres fechas imperdibles:
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Jueves 25 de septiembre en el Teatro Municipal de Quilpué, junto a El Significado de las Flores.
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Viernes 26 de septiembre en el Espacio Marina del Sol de Talcahuano, con Luis Astudillo Trío.
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Sábado 27 de septiembre en el Club Chocolate de Santiago, junto a Rottenchain, tributo a Alice in Chains.
Las entradas ya están disponibles a través de Passline.
Aclamados por la crítica especializada y fanáticos en América, Asia y Europa, Seattle Supersonics ofrece más que una copia fiel del sonido de Nirvana. Su espectáculo ha sido descrito como una experiencia sensorial inmersiva, que captura la esencia cruda, rebelde y emocional que caracterizó al trío de Seattle.
Durante su paso por Chile, la banda interpretará el disco completo de “Nevermind”, incluyendo himnos generacionales como “Smells Like Teen Spirit”, “Come As You Are”, “Lithium” e “In Bloom”, además de otros clásicos del repertorio de Nirvana.
Bandas invitadas
El espíritu noventero se sentirá con fuerza gracias a la presencia de tres proyectos musicales locales, elegidos especialmente para abrir cada uno de los conciertos:
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En Quilpué, El Significado de las Flores, banda icónica de la escena alternativa porteña, se encargará de prender los motores.
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En Talcahuano, será el turno de Luis Astudillo Trío, que con más de dos décadas de carrera, ofrece un recorrido por los grandes éxitos del rock anglo y latino.
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Finalmente, en Santiago, Rottenchain, referente nacional en tributos a Alice in Chains, sumará su potencia grunge para cerrar una noche inolvidable.
Estos shows prometen ser una auténtica fiesta nostálgica y energética, perfecta tanto para quienes vivieron la era dorada del grunge como para las nuevas generaciones que siguen descubriendo la magia de Nirvana.