El querido participante Mario Ortega abandonó “Mundos Opuestos” tras una eliminación que conmovió al público.
En una franca conversación con La Cuarta, “SuperMario” reveló los crudos detalles de su experiencia en el reality, describiéndola como un verdadero “infierno” que puso a prueba su resistencia física y mental durante las diez semanas que permaneció en el encierro.
El difícil ajuste al formato del reality
Ortega no ocultó lo complejo que resultó para él adaptarse al formato del programa. “Fue complejo, lo sentí bastante pesado, o duro“, confesó el participante de 38 años.
Reconoció que la edad fue un factor determinante: “Tengo 38 años en estos momentos, pero a diferencia del último (reality), que tenía 29… entonces se nota la diferencia. Casi 10 años y yo noté la diferencia“.
El formato “Pasado-Futuro” resultó especialmente desafiante según su testimonio. “Este formato de Pasado-Futuro es difícil porque se crean dos reality, dos equipos“, explicó.
Reveló que el mundo del “Pasado” fue particularmente extremo: “Estuvimos nosotros más de un mes, casi dos meses sin cepillo de dientes, por ejemplo”.
Las duras condiciones del mundo “Pasado”
Ortega describió con lujo de detalles las privaciones que enfrentaron en el sector más precario del reality. “Realmente no teníamos los implementos que estamos acostumbrados las personas que nacimos en el siglo XXI“, confesó.
La falta de condiciones básicas afectó su descanso: “No teníamos colchones donde dormir. Teníamos un montón de paja y nosotros con las telas que nos daban como para taparnos, teníamos que envolverla para que simulara un colchón“.
El método de higiene bucal que implementaron resultó traumático. “Teníamos que lavarnos los dientes con ceniza”, reveló.
Compartió una experiencia particularmente preocupante: “En una oportunidad yo fui a buscar ceniza. Me la pongo en la boca y la sentí un poco ácida… después de haberme lavado la boca tuve como dos o tres días así, como la boca irritada“.
La brecha generacional y sus amistades
Pese a las dificultades, Ortega valoró la convivencia con participantes más jóvenes. “Se nota mucho la diferencia en las paradas, la forma de ver las cosas“, reconoció. Sin embargo, destacó que “después de un momento ya, chao la brecha. Se deja de lado y compartes con la persona”.
Su amistad con Alan destacó entre todos los vínculos que formó. “Alan es un gran ser humano, una gran persona”, afirmó con cariño. Sobre su relación, aclaró: “No, no, un padre imposible. Un hermano mayor“.
Definiría al joven como “un valiente. Y me refiero a valiente incluso corriendo riesgo. Arriesgado, un valiente, un hombre que quiere ir por las cosas“.
Ortega cerró con una reflexión sobre la madurez de los participantes más jóvenes: “Ellos venían con una visión y una idea mucho más madura de lo que yo tenía si comparamos las edades“.