En un reciente episodio de Ni tan socios (YouTube), conducido por Pancho Saavedra y Jorge Zabaleta, el comediante Pedro Ruminot recordó con humor cómo vivió la suspensión de su presentación en el Festival de Viña debido al masivo corte de luz que afectó a gran parte del país.
Una “retirada estratégica”
Con la fecha reprogramada y la presión mediática al acecho, Ruminot optó por refugiarse en su casa en la playa. Según su relato, se refugió ahí para mantener la tranquilidad mientras esperaba su turno en la Quinta Vergara.
La broma al Festival
Aburrido y con ánimos de bromear, el comediante envió un audio al director ejecutivo del certamen, Daniel Merino, haciéndose el desanimado: “No puedo, la presión es demasiado encima. Estoy muy desmotivado: no voy a hacerlo”. Y confesó entre risas que luego dejó el teléfono en silencio mientras esperaba respuesta.
Intento de negociación… infructuoso
La charla tomó un giro aún más pícaro cuando Zabaleta preguntó: “¿Y no le dijiste: ‘y por unos palitos más…?’”
A lo que Ruminot respondió que lo intentó. Sin embargo, los abogados del Festival se protegieron con la ley: en su contrato, cualquier evento calificado como “catástrofe” —incluyendo cortes de luz— permitía suspender sin renegociación.
Un momento de tensión
La pauta derivó en un pequeño roce durante los ensayos, cuando a Ruminot se le informó que Saavedra y Zabaleta no podrían aparecer junto a él en escena por ser rostros de Canal 13. — “Yo no soy de Canal 13” —se defendió Ruminot, con humor.
Y añadió, bromeando: — “¿Te imaginas si hubieras sacado a Pancho? ¡Cómo habría llorado!”
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Ruminot usó el apagón para librarse del acoso mediático, optando por una pausa en la playa.
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Se permitió bromear con la producción, fingiendo desistir del show y sugiriendo una negociación económica.
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Sus chistes revelan la tensión real detrás de los escenarios y cómo los contratos del Festival blindan ante imprevistos.
Con humor y sinceridad, Pedro Ruminot ofreció una visión distinta de esa fecha suspendida en Viña, mostrando que un apagón puede convertirse en materia de risas, negociación y anécdotas.