Una inesperada anécdota íntima fue la que compartió Angélica Sepúlveda con sus seguidores, al revelar una conversación que sostuvo con su pareja turca en medio de los preparativos para su matrimonio, la que terminó dejándola completamente descolocada.
La exchica reality utilizó su cuenta de Instagram para relatar el episodio, dejando en evidencia las diferencias culturales que han surgido en esta etapa de su relación, especialmente considerando que ambos se encuentran en distintos países mientras organizan su boda.
Una conversación que la tomó por sorpresa
Según contó Angélica Sepúlveda, la charla con su pareja comenzó de manera normal, abordando lo complejo que ha sido planificar el matrimonio a la distancia, cada uno desde su propia realidad y costumbres.
“Ayer conversamos mucho rato con Gürsel, él en su mundo y yo en el mío. Qué difícil se hace planear nuestro matrimonio estando tan lejos”, relató de entrada.
Sin embargo, la conversación dio un giro inesperado cuando su novio le advirtió que necesitaban hablar de algo importante, formulándole una pregunta que jamás imaginó escuchar.
“Me llama Gürsel y me dice que tenemos que conversar algo muy importante. Me pregunta así, repentinamente: ‘¿Cuánto dinero debo dar a papá y qué joyas a mamá?’”, contó la oriunda de Yungay.
“No sabía si era broma o sentirme humillada”
La reacción de Angélica fue inmediata y completamente honesta, reconociendo que la consulta la dejó en shock durante varios segundos. “Les prometo que quedé fría. En cosa de segundos no sabía si era broma, si había escuchado mal o si sentirme humillada”, confesó.
Tras recomponerse, decidió confrontarlo directamente para entender el origen de la pregunta. “Le dije: ‘¿Por qué preguntas eso? ¿Estás haciendo bromas?’”, relató.
Según explicó, Gürsel guardó silencio y luego respondió que no sabía cuánto dinero debía entregar, dando a entender que asumía que esa era una práctica habitual en Chile.
El choque cultural detrás de la pregunta
Fue entonces cuando Angélica Sepúlveda le explicó que en Chile las tradiciones matrimoniales funcionan de una manera completamente distinta a las costumbres turcas que él tenía en mente.
“Mi mami no usa joyas, yo tampoco, y para mi papá sería una ofensa tremenda pasarle dinero por mi mano”, aclaró.
La exparticipante de realities señaló que lo más importante es disfrutar la ceremonia y adaptarse a la cultura del otro, entendiendo que no todas las tradiciones son universales.
“Imaginen el nivel de preocupaciones que tiene Gürsel, creyendo que nuestra boda sería como las turcas”, reflexionó.