El animador Sergio Rojas protagonizó un explosivo descargo en su programa “Que te lo digo”. Su furia estaba dirigida directamente al comediante Gustavo Becerra. Todo se originó tras un supuesto altercado físico entre Becerra y el colega Julio César Rodríguez.
El incidente habría ocurrido en el set de otro programa, luego de que Raquel Argandoña abordara una supuesta traición de “El Muro”.
La furia desatada al aire
Sergio Rojas comenzó su intervención refiriéndose al hecho con total crudeza. “Gustavo Becerra estuvo a punto de irse a las manos en contra de Julio César Rodríguez“, aseguró. Reveló que intentó contactar a Becerra para conocer su versión, pero no obtuvo una respuesta clara.
“Ahora entiendo por qué, porque ayer te mandaste tremendo condoro”, continuó Rojas, acusándolo de tener un comportamiento agresivo y desproporcionado.
El periodista describió que Becerra estuvo “absolutamente fuera de sí” y que incluso comenzó a “pegarle con el pecho a JC, a torearlo“.
Rojas no se guardó nada en sus críticas al actuar del comediante. Cuestionó su profesionalismo durante una entrevista con María José Quiroz en “Fiebre de Baile”.
“La estrella no eras tú, eras el acompañante”, le recriminó, acusándolo de robarse el protagonismo de manera vulgar y básica. Luego soltó una frase que resonó con fuerza: “Los comediantes lo menos que tienen es sentido del humor. Son hueones amargados (sic), son déspotas, son distantes“.
El trasfondo de un conflicto mediático
La raíz de esta tormenta se remonta a los comentarios de Raquel Argandoña sobre el futuro del programa de Becerra. Frente a esto, el comediante se había mostrado evasivo con la prensa.
A la salida del estelar, Becerra se limitó a decir sobre Argandoña: “Ella puede decir lo que quiera“. Por su parte, Julio César Rodríguez negó cualquier pelea, afirmando simplemente: “Yo no me he peleado con nadie“.
La crítica de Sergio Rojas también tocó un punto más personal: la ingratitud. Recordó cómo durante la pandemia colaboró con ellos cuando no tenían trabajo. “Cuando estaban todos cagados y no tenían un peso, todos hablaban“, afirmó.