La nueva apuesta del 13 ya empieza a marcar terreno en el competitivo mundo digital. Este martes, la señal liberó su quinta mininovela, titulada “Sin receta para ser mamá”, una historia pensada especialmente para conectar con el Día de la Madre.
Y la respuesta del público fue inmediata.
En menos de 24 horas desde su estreno en 13Go, Instagram, TikTok, YouTube Shorts y Facebook, la producción alcanzó la impresionante cifra de 3.669.813 visualizaciones, posicionándose como uno de los contenidos verticales más vistos del momento.
El fenómeno detrás de “Sin receta para ser mamá”
El éxito no pasó desapercibido al interior del canal. Nicolás Figueroa, líder del proyecto en el 13, abordó el impacto de esta nueva miniserie digital con entusiasmo.
“Estamos muy contentos y agradecidos de lo que estamos logrando con nuestras mininovelas, cuyos resultados demuestran el impacto que están teniendo. Acabamos de estrenar ‘Sin receta para ser mamá’ y las cifras son muy altas para llevar apenas un día disponible en nuestras plataformas digitales. Sin duda que al público le ha gustado esta historia cercana, emotiva y que habla sobre la gran figura de las mamás”, expresó.
Sus palabras reflejan el fenómeno que ya se instala como tendencia, especialmente en formatos breves y pensados para consumo rápido en redes sociales.
Una historia marcada por el caos, el amor y la maternidad
La trama sigue a “Rebeca”, interpretada por Alejandra Araya, una mujer decidida y trabajadora, madre de dos hijos, que intenta reconstruir su vida tras separarse de “Pedro” (Felipe Contreras).
En medio de este proceso, apuesta por su independencia económica iniciando un emprendimiento de banquetería, pero todo se descontrola justo en su primer gran desafío.
Problemas con el personal, dificultades con las compras y la falta de redes de apoyo complican su rutina. Y como si fuera poco, no tiene con quién dejar a su hijo menor, “Pedrito”.
Es entonces cuando aparece “Iñaki” (Ignacio Garmendia), un antiguo amor que regresa inesperadamente al país y decide ofrecerle ayuda, asumiendo un rol clave como “niñero”.
La conexión entre ambos comienza a resurgir, pero no todos están dispuestos a aceptarlo. “Jacinta” (Aída Caballero), la hija adolescente de Rebeca, se convierte en el principal obstáculo, resistiéndose a esta nueva dinámica familiar.
Su rechazo no solo refleja el dolor por la separación de sus padres, sino que también tensiona un vínculo que podría cambiarlo todo.