La última emisión de “Mundos Opuestos” dejó a los participantes en vilo y a los televidentes más enganchados que nunca. Esta vez, el foco no estuvo solo en la competencia, sino en la creciente cercanía entre “Súper Mario” y Vanessa, que ya empieza a generar fricción dentro del encierro… y fuera de él.
Todo comenzó cuando la brasileña enfrentó a Mario directamente, preguntándole si su actitud coqueta respondía a una confusión. La respuesta de él fue clara: “Yo creo que no hay confusión”, lanzando aún más sospechas sobre el vínculo entre ambos.
“Vas a quedar mal con tu polola”
Al día siguiente, varios compañeros le hicieron ver a Mario los riesgos de su comportamiento. Dash fue directo: “Vas a quedar mal, tu polola verá cómo te comportaste en el carrete con la Vane. Es motivo de término”, le advirtió. Alan, por su parte, le recomendó: “Tienes que apagar la tele para que no te vean en la casa”.
Mario se defendió diciendo: “Según yo, no hice nada malo”, aunque reconoció que la conversación lo hizo reflexionar.
Por otro lado, Evelyn y Chilota apuntaron sus críticas a Vanessa. “Ella debe tener un complejo con los hombres que tienen pareja”, opinó Chilota, recordando situaciones similares con Luis y Alan. “Si sabes que alguien vive hace ocho años con una mina, no estás todo el día pegada a él”, agregó Evelyn.
Crisis, juegos y competencia con polémica
Mientras tanto, la tensión también se sintió en otras áreas. Cyntia tuvo un colapso emocional producto del encierro. “Es que nunca estuve tan encerrada”, confesó entre lágrimas, siendo contenida por José Pablo y otros compañeros.
Para distraerse, Mario, Princeso, Dash y Vanessa recrearon una escena de Harry Potter, ganándose aplausos del resto.
En el plano competitivo, Ares venció a Espartanos en una prueba física clave y se ganó el regreso al Futuro. Disley fue nominada, lo que la dejó frustrada y emocional: “Siento que siempre me nominan por algo puntual. Quiero saber si me consideran débil o no”, encaró a su equipo.
Además, Daúd criticó la desigualdad física entre equipos, a lo que Karla Constant respondió que más que fuerza, “la clave era la técnica”.