Con solo 29 años, Wendy Sulca es más que un ícono de la música popular peruana: es un símbolo de resiliencia cultural y una voz poderosa que no teme alzar la mano frente a la discriminación.
Todo comenzó cuando tenía apenas 8 años. Su canción “La tetita” se volvió viral en YouTube sin que ella siquiera supiera lo que eso significaba. “Yo no podía creer lo que me estaba pasando”, recuerda sobre su primera visita a un cibercafé, donde en lugar de aplausos, se topó con una avalancha de burlas y comentarios crueles.
“Me convirtieron en un meme por desconocer mi cultura”
Wendy recuerda cómo la insultaban: “Me decían india, fea, o ‘¿qué hace esa niña sin dientes cantando?’ Incluso me deseaban la muerte”. Pese a eso, jamás se avergonzó de su música: “Renunciar hubiera sido como traicionar a mi familia, a mis abuelos, a mi cultura”.
Ya adulta entendió lo que había vivido: bullying digital cuando ni siquiera existía esa palabra. Y ahora, en tiempos donde las redes vuelven virales a nuevos talentos como Gloria Crispín y Sofía Taipe, Sulca no se queda callada.
“No quiero que ninguna niña se avergüence de sus raíces”
“Con ellas se estaba repitiendo mi historia”, afirmó Wendy sobre las jóvenes artistas que están siendo blanco de burlas por su música folclórica. “Una se parecía tanto a mi mamá, que me dolió más todavía”.
No dudó en salir en defensa de ellas y lanzar una advertencia: “Cuando no conozcas una cultura, no te burles. Escúchala, obsérvala, respétala”.
Además, lanzó una crítica directa a la hipocresía mediática: “En el reggaetón hay doble sentido todo el tiempo y nadie dice nada. Pero cuando lo hace una niña cantando huayno, todos se escandalizan. Eso es racismo, así de simple”.
De meme a ícono
Wendy Sulca hoy trabaja con artistas como Fito Páez, Gepe y Sara Hebe, pero no ha olvidado sus raíces. “Ahora estoy innovando, pero siempre mezclando con el huayno”, asegura.
Y frente a las críticas, ya no se inmuta: “El bullying me da igual. Como me decía mi mamá: ‘Shakira no le va a gustar a todo el mundo’”.