En septiembre de 2019, Tomás Olivera ya llevaba un tiempo con su restaurante Olivera Pastas en Monticello. Todo partió cuando lo visitó Yann Yvin, quien venía desde Rancagua tras Fiestas Patrias.
Se sentaron a conversar y, en pocos minutos, al menos 15 personas estaban haciendo fila al lado de la mesa para tomarse fotos con el popular chef francés.
Esa escena dejó una impresión tan fuerte que, a la semana siguiente, Yvin volvió al restaurante. Esta vez, acompañado de Sergi Arola, el renombrado chef español con dos estrellas Michelin.
Aquella mesa de Monticello se transformó en un punto de partida simbólico para lo que vendría: una amistad que hasta hoy perdura.
De un encuentro casual a una hermandad culinaria
La intención original era iniciar conversaciones para que Yvin y Arola se sumaran a la oferta gastronómica del Boulevard Monticello. Sin embargo, la pandemia interrumpió esos planes, y fue recién a fines de 2021 que la idea se concretó.
Primero fue Yann Yvin Brasserie, inaugurado dentro del Casino Monticello. Pocas semanas después, Sergi Arola abrió Lola Tapas Bar, justo al lado de Olivera Pastas. Así, los tres chefs quedaron literalmente como vecinos, y su cercanía se transformó también en una experiencia para el público.
Sergi Arola comentó que el público ya los identifica como un grupo: “Cuando caminamos por el Boulevard, la gente se nos acerca. Ya no somos tres nombres separados; somos un núcleo”.
Yvin agregó: “Esto es como un barrio, somos los amigos, los vecinos del barrio. Con Benjamín Nast pasa lo mismo, y con la China Bazán también”.
Entre platos, recuerdos y afecto verdadero
Tomás Olivera valoró que el público los ve más allá de la televisión o afiches publicitarios: “Nos ven cocinando, compartiendo, saludando. Hay una cercanía real”.
Además, revelaron sus platos favoritos entre ellos. Yvin elogió el tártaro de salmón con mozzarella francesa de Olivera, y el arroz de mar y montaña de Arola. Olivera, por su parte, alabó las patatas bravas del español y el mousse de chocolate del francés. Sergi, en su estilo reservado, dijo que el plato de Tomás “no lo podía revelar”.
También compartieron recuerdos de sus primeros platos para amigos. Yvin confesó que en la escuela hotelera a los 15 años sus compañeros solo querían pizza, mientras él soñaba con alta cocina.
Olivera recordó un asado para sus amigos del fútbol, y Arola relató cómo cocinó para su abuelo, a quien consideraba su mejor amigo, cuando apenas tenía 8 años.
Este domingo se celebra el Día de la Amistad, y no podían faltar las palabras emotivas. Yvin destacó el valor de elegir a los amigos, sobre todo siendo extranjero: “Hemos creado una mini-familia que elegimos. Saber que el otro está bien es algo muy gratificante”. Olivera añadió: “A los amigos uno los elige, y yo a ellos los considero mis amigos. Nos conocimos en momentos de alta tensión, de fragilidad”.
Y Arola cerró con su estilo directo: “Ellos saben que me tienen, yo sé que los tengo. Si es corto: gracias. Si es largo: muchas gracias”.