Esta tarde se estrena en Agricultura TV un nuevo episodio de “Espacio Libre”, instancia donde expertos abordarán los temas más importantes de la contingencia a través de videocolumnas.
En este espacio, los destacados profesionales analizarán en profundidad distintos aspectos de la política y actualidad nacional e internacional, entregando perspectivas nuevas sobre los hitos que marcan el día a día.
Las columnas se estrenarán todos los lunes, miércoles y viernes a las 20:00 horas a través del canal de YouTube de Agricultura TV.
En esta edición del Espacio Libre, el Director Ejecutivo de Res Publica, José Francisco Lagos, critica el uso del concepto “extremos” como salida fácil para eludir el debate de fondo y advierte que el verdadero peligro no está donde muchos apuntan.
José Francisco Lagos en Espacio Libre: “¿Quiénes son los verdaderos extremos?”
Hace una semana se difundió un extracto de lo que sería la franja presidencial no oficial de la candidata Evelyn Matei. El video hubiera pasado sin reparos ni cuestionamientos de no haber sido por un pequeño detalle, un desliz, que no pasó desapercibido ni para la prensa, ni para quienes vimos ese video. En él se tildaba de extremos a figuras de republicanos, equiparándolos a personajes como el pelado Rojas Vade o Daniel Stingo haciendo alusión a los dos procesos constitucionales fallidos, los dos extremos.
Más allá de las explicaciones y que esto se trataría de un error, las imágenes finalmente mostradas no corresponderían al libreto oficial, lo cierto es que el mensaje de fondo de la Y vale la pena detenernos en esto porque la derecha, la oposición en general, no puede caer en el error de suscribir a este tipo de prácticas discursivas tan propias también de la izquierda por lo demás. ¿Por qué sostengo esto? Primero porque el discurso de los extremos es falaz y se basa en estereotipos. Segundo porque desvía el foco de lo realmente importante.
Tercero porque busca anular el debate categorizando erróneamente a los detractores. Y cuarto, y aún más importante, porque deja al descubierto la carencia de argumentos al tratarse de un ataque hacia la persona y no hacia el fundamento. Sin ir más lejos, fueron propios sectores de Chile Vamos como la UDI quienes padecieron la misma caricatura en las décadas pasadas.
Hay otro aspecto del cual no se hace cargo el famoso discurso de los extremos. ¿Dónde está la línea divisoria? Es decir, ¿qué es lo que hace extremo a uno y no al otro? ¿Cuál es la definición por esencia de lo extremo? ¿El hecho de que exista alguien más cargado a la izquierda o más a la derecha dentro del espectro político, como si esto fuera meramente referencial, lineal, una especie de GPS político? No perdamos el foco. Lo extremo viene dado por un tema de fondo y de forma, pero no por los motivos usualmente expuestos.
Extremos son quienes no creen ni respetan la institucionalidad. Los que quieren eliminar el Senado, por ejemplo. Los que querían refundar Carabineros, dividir a Chile en 11 naciones bajo el disfraz de la plurinacionalidad.
Echar pie atrás a todo lo establecido. Extremos son quienes validan la violencia como método de acción política. Los que durante el 18 de octubre llamaron a quemarlo todo, como por ejemplo la senadora Fabiola Campillai.
Los que, como el diputado Gabriel Boric, entonces diputado, justificaron las barricadas como medios legítimos de protesta social. Los que propiciaron un clima de odio y de división. Los que exaltaron la violencia política usando, por ejemplo, la polera del Perro Matapacos, que hoy día ni siquiera se atreven a nombrar como la candidata del Partido Comunista Jeanette Jara.
O los que celebraban las evasiones como una forma de lucha, tal y como lo hizo el entonces diputado Giorgio Jackson. Extremos son quienes no creen en la igualdad ante la ley, ni en el Estado de Derecho. Extremos son quienes respaldan a terroristas, como de nuevo el entonces diputado Gabriel Boric.
Al salir en defensa del machi celestino Córdoba, condenado a 18 años de cárcel por el asesinato de los Luchsinger-Mackay. Extremos son quienes llaman a saltarse las normas, los que mienten con tal de hacer valer su punto, como la diputada Camila Vallejo, al afirmar que en el metro Baquedano había un centro de tortura. Esto lo hizo en pleno hemiciclo del Congreso Nacional.
Extremos son quienes niegan la realidad ajustándose exclusivamente a su ideología, como la diputada Karol Cariola, que niega, por ejemplo, que China sea una dictadura, bueno, al igual que tantas otras, como en Venezuela, Cuba y Nicaragua. Extremos son quienes ven en la democracia un valor meramente instrumental para llegar al poder y desde ahí probablemente no salir jamás. En fin, mucho se habla de los extremos, pero poco de los argumentos falaces en los que suele sostenerse este discurso.
No caigamos en ese error, no caigamos en retóricas simplistas, no caigamos en las mismas prácticas que reprochamos de nuestros adversarios políticos. Vale la pena repensar nuestra forma de hacer política e insistir en que, si vamos a defender una candidatura, un proyecto político, que sea en base a la fuerza de las ideas, no a la debilidad de la falta de argumentos. Todo lo demás es una salida fácil, simple, para no hacerse cargo del debate de fondo.
Es de extrema necesidad hacer esta distinción y pasarle la cuenta a quienes justificadamente se merecen esta etiqueta. A ello me refiero como los verdaderos extremos.