Ante la llegada de nuevos sistemas frontales, la ciudadanía se prepara y toma precauciones para mantener el suministro de bienes esenciales, según lo que registró Ipsos a través de escuchas sociales de 100 personas.
Durante una emergencia, las principales compras se concentran en el abastecimiento de suministros vitales. El 58% de los encuestados busca asegurar agua, mientras que un 56% prioriza la compra de comida, alimentos o mercadería para los primeros días.
La preparación energética y de conectividad representa el segundo foco de respuesta inmediata. El 57% adquiere o tiene a mano linternas, pilas o radio, y un 45% prioriza mantener cargadas las baterías.
Cuando la situación de contingencia se extiende por varios días, la administración doméstica de los recursos cambia. El 29% de las personas adopta estrategias directas para el ahorro y la administración del agua en sus hogares.
En paralelo a esta gestión hídrica, el 26% opta por racionar alimentos y planificar sus comidas. Un porcentaje idéntico (26%) implementa estrategias para ahorrar energía, limitando el uso de dispositivos.
Respecto al rol del sector privado, el 53% espera que las empresas entreguen ayuda básica, como agua, alimentos o abrigo. Además, un 36% demanda una reposición rápida de servicios y un 26% exige que no se suban los precios.