Tras semanas de celebraciones y comidas fuera de casa, muchas personas sienten desorden en sus horarios y porciones. Sin embargo, retomar una alimentación saludable no implica iniciar dietas extremas, sino reorganizar hábitos de forma gradual y sostenible.
Así lo explicó Perla Valenzuela, académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, quien llamó a evitar el enfoque restrictivo. “Después de un periodo de mayor desorden alimentario, el cuerpo necesita regularidad más que castigo. Saltarse comidas o restringir en exceso suele generar más ansiedad y descontrol”, señaló.
La especialista recomendó volver a horarios estables de desayuno, almuerzo y once o cena. Intentar compensar excesos dejando de comer puede provocar más ansiedad y aumentar el riesgo de episodios de descontrol posterior.
En cuanto a las porciones, enfatizó que la clave está en equilibrar el plato y priorizar preparaciones caseras. También sugirió comer sin pantallas y prestar atención a las señales de saciedad para evitar excesos involuntarios.
Respecto a los alimentos, aconsejó privilegiar frutas y verduras de estación, legumbres, pescados, huevos, lácteos bajos en grasa y cereales integrales. Además, destacó la importancia de la hidratación, recomendando entre seis y ocho vasos de agua al día.
Finalmente, insistió en evitar las dietas restrictivas tras las vacaciones. “Evitar las dietas restrictivas y los mensajes de culpa permite una relación más sana con la comida y resultados más duraderos. La constancia y la flexibilidad son mucho más efectivas que cualquier plan extremo”, afirmó.