La presencia de humo por incendios forestales puede afectar seriamente la salud, especialmente en personas con enfermedades respiratorias, niños y adultos mayores.
Las autoridades recomiendan evitar actividades al aire libre, cerrar puertas y ventanas y usar mascarillas tipo N95 o KN95 para reducir la exposición al aire contaminado.
Mantenerse hidratado, evitar fumar dentro del hogar y no usar velas o incienso también ayuda a mejorar la calidad del aire interior.
Si aparecen síntomas como ardor en los ojos, dolor de garganta o dificultad para respirar, es fundamental acudir a un centro médico.
Por último, se aconseja mantenerse informado a través de canales oficiales y seguir todas las recomendaciones de salud pública.
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