Dormir mal, sentirse más irritable de lo habitual, experimentar cambios de ánimo o notar dificultades para concentrarse son situaciones que muchas mujeres suelen atribuir al estrés, al exceso de trabajo o al cansancio acumulado. Sin embargo, en algunos casos, estos síntomas podrían estar relacionados con una etapa natural del organismo que suele pasar desapercibida: la perimenopausia.
Se trata de un período previo a la menopausia que puede comenzar varios años antes del fin definitivo de la menstruación y que, según especialistas, tiene un impacto importante en la calidad de vida de quienes lo atraviesan.
Una transición que suele generar confusión
La doctora Nedenka Morales Garrido, médico cirujano y especialista en Ginecología y Obstetricia, explica que muchas veces existe confusión entre conceptos como climaterio, perimenopausia y menopausia, pese a que corresponden a etapas distintas.
Mientras el climaterio corresponde al proceso biológico de transición hacia el fin de la etapa reproductiva femenina, la perimenopausia es la fase previa a la menopausia, momento en que comienzan a producirse cambios hormonales que pueden generar diversos síntomas.
Por su parte, la menopausia se diagnostica cuando una mujer completa 12 meses consecutivos sin menstruar, descartando previamente otras causas que puedan explicar esa ausencia.
“La perimenopausia es una etapa en la vida de todas nosotras y es importante porque está relacionada a síntomas que afectan la calidad de vida”, explica la especialista.
Según detalla, estos cambios pueden comenzar incluso varios años antes de la menopausia y afectar distintos ámbitos de la vida cotidiana.
Los síntomas que muchas veces se atribuyen al estrés
Uno de los principales desafíos es que varias de las señales más frecuentes suelen confundirse con otras condiciones de salud o con situaciones asociadas al ritmo diario.
La literatura médica identifica entre los síntomas más comunes la irregularidad menstrual, los trastornos del sueño, los cambios de ánimo, los bochornos, los sofocos y algunas alteraciones metabólicas.
De acuerdo con la doctora Morales, los problemas para dormir pueden desencadenar una cadena de consecuencias que afectan directamente el bienestar diario.
“Los sudores nocturnos y los bochornos pueden interrumpir el sueño, provocando cansancio, falta de ánimo, irritabilidad, cefalea, olvidos frecuentes o problemas de concentración”, señala.
La especialista agrega que muchas mujeres suelen asociar estas molestias únicamente al estrés laboral o familiar, sin considerar que podrían estar relacionadas con cambios hormonales propios de esta etapa.
Cómo puede afectar la vida cotidiana
La perimenopausia también puede influir en el desempeño académico, laboral y personal. Según explica la ginecóloga, algunas mujeres experimentan una disminución en su capacidad de concentración, situación que puede afectar su rendimiento en el trabajo o los estudios.
Además, pueden presentarse cambios en la vida de pareja, ya sea por una disminución del deseo sexual o por molestias durante las relaciones íntimas.
Frente a estos síntomas, la especialista recalca la importancia de consultar con un profesional de la salud para evaluar cada caso de manera individual. “Estos síntomas pueden ser manejados”, enfatiza.
Asimismo, recomienda mantener hábitos saludables, evitar el consumo de tabaco, realizar actividad física de manera regular y buscar información en fuentes confiables para comprender mejor esta etapa y enfrentarla con el acompañamiento adecuado.