El avance de la inteligencia artificial (IA) ya no es solo una promesa, sino una realidad que está transformando el mercado laboral en Chile, donde la demanda por estas habilidades crece de forma sostenida.
Según cifras del Banco Central, los avisos laborales que exigen conocimientos en IA pasaron de 1,32% en 2017 a 3,85% en 2024, reflejando un aumento significativo en pocos años.
Un cambio que va más allá de la tecnología
Pese al avance, el principal desafío no sería técnico, sino humano y emocional. Así lo plantea Pablo Fuenzalida, especialista en transformación humana y docente de la Universidad Adolfo Ibáñez, quien advierte que el mayor obstáculo es el miedo al cambio.
“La principal barrera no es técnica, sino emocional: miedo, pérdida de control y un sistema nervioso en alerta”, explicó.
En ese contexto, el experto propone cambiar la mirada frente a la IA. “La pregunta no es de qué me tengo que cuidar, sino qué puedo delegar y qué valor quiero potenciar”, señaló.
Entre la oportunidad y la incertidumbre
El impacto de la IA ha generado reacciones mixtas en el mundo laboral: desde entusiasmo hasta resistencia.
En Chile, una encuesta CEP 2025 revela que el 52% de los trabajadores cree que la tecnología podría reemplazar su empleo, lo que evidencia un clima de incertidumbre.
A esto se suma que el país lidera el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2024, con 73,07 puntos, posicionándose a la vanguardia en la región.
Sin embargo, este avance también tensiona la percepción de estabilidad laboral.
El valor humano en la era de la IA
En este nuevo escenario, el conocimiento técnico deja de ser el principal diferenciador, dando paso a habilidades más humanas. “La información ya no diferencia… lo importante es quién moviliza la IA”, explicó Pablo Fuenzalida.
Así, el foco se traslada al pensamiento crítico, la capacidad de aprendizaje y la comprensión humana, claves en el nuevo mercado laboral.
El informe Future of Jobs 2025 refuerza esta idea, indicando que el 85% de los líderes considera que aprender será la habilidad más relevante.
Este cambio también impacta en el liderazgo. “El líder experto murió”, afirmó, apuntando a un rol centrado en desarrollar equipos.