Un brote del virus mano-boca-pie, altamente contagioso entre los niños pequeños, ha vuelto a encender las alarmas entre padres y educadores. Aunque generalmente es leve y no deja secuelas a largo plazo, sus síntomas pueden complicar la rutina familiar debido al malestar que genera y al aislamiento necesario para evitar contagios.
El virus, causado principalmente por Coxsackie A16, se manifiesta primero con fiebre, seguido de dolor abdominal y de garganta. Al segundo día suelen aparecer úlceras en la boca y vesículas en manos y pies, y en algunos casos el sarpullido se extiende a glúteos y piernas, alertando a los cuidadores sobre la enfermedad.
“La mayoría de los casos se resuelve entre siete y diez días, aunque en algunos niños se pueden presentar rebrotes que duren hasta un mes”, explica la Dra. Gloria Toro, pediatra de Clínica INDISA. La especialista añade que uno de los mayores desafíos para controlar la propagación es la existencia de portadores asintomáticos, adultos que pueden transmitir el virus sin mostrar síntomas visibles.
La enfermedad se transmite principalmente por tres vías:
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Contacto directo: saliva, mucosidad o líquido de las ampollas.
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Vía fecal-oral: especialmente durante el cambio de pañales en salas cuna.
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Fómites: juguetes u objetos compartidos entre niños.
Al no existir un tratamiento específico, el manejo se centra en aliviar los síntomas y prevenir contagios. Entre las recomendaciones están: hidratación constante, líquidos fríos para calmar las llagas en la boca y aislamiento preventivo para frenar la propagación del virus.
La prevención también es clave para evitar que la enfermedad se instale en el hogar o en jardines infantiles:
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Mantener al niño en casa hasta que desaparezcan las lesiones.
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Lavarse las manos con frecuencia, sobre todo después de ir al baño o cambiar pañales.
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No compartir objetos personales, como cubiertos, vasos o toallas.
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Desinfectar superficies y juguetes con soluciones cloradas o alcohol.
“Lo fundamental es mantener la calma y consultar de inmediato ante fiebre persistente o signos de deshidratación”, concluye la Dra. Toro.