Un nuevo cambio de hora en Chile se aproxima con la llegada de septiembre. Este fin de semana comenzará el horario de verano en gran parte del país, lo que obligará a adelantar los relojes una hora.
El ajuste se realizará este sábado 5 de septiembre. Cuando sean las 23:59 horas, los relojes deberán adelantarse hasta las 01:00 horas del domingo 6, dando así inicio al horario de verano.
Aunque perder una hora de sueño puede parecer un cambio menor, el organismo necesita reajustar su reloj biológico y sincronizarlo con nuevos horarios para despertar, alimentarse, trabajar, estudiar y descansar.
Este proceso puede provocar más sueño, menor energía, problemas de concentración e irritabilidad. Sin embargo, sus efectos pueden sentirse con diferente intensidad dependiendo de las características y rutinas de cada persona.
Quienes presentan dificultades para dormir, horarios más rígidos o mayor sensibilidad a los cambios de rutina podrían experimentar de manera más intensa las consecuencias durante los primeros días.
¿Cómo puede afectar el cambio de hora al organismo?
Eduardo Sandoval, psicólogo y académico del Magíster en Investigación Social de la Universidad Autónoma de Chile, explicó qué puede ocurrir cuando el cambio implica dormir menos de lo habitual.
“Si además la persona se acuesta a la hora habitual del reloj, pierde tiempo de sueño real. Dormir menos debilita temporalmente la capacidad de la corteza prefrontal para regular sistemas emocionales. En la vida cotidiana, esto puede hacer que una persona reaccione con mayor intensidad ante contratiempos menores y tenga menos recursos para modular esas respuestas”, explicó.
La falta de sueño también puede afectar temporalmente la atención, la memoria de trabajo y la toma de decisiones, lo que puede traducirse en olvidos, distracciones o dificultades para mantener la concentración.
Estas consecuencias adquieren especial relevancia al conducir, operar maquinaria o realizar actividades de alta exigencia física o cognitiva, debido a que una somnolencia importante puede aumentar la probabilidad de cometer errores.
¿Cuánto demora el cuerpo en adaptarse al nuevo horario?
Para la mayoría de las personas, el periodo de adaptación puede extenderse entre tres y siete días. En algunos casos, sin embargo, el proceso podría necesitar una o dos semanas.
Una estrategia recomendada consiste en preparar el organismo anticipadamente. Durante los tres o cuatro días anteriores, se puede adelantar entre 15 y 20 minutos diarios el horario para acostarse y levantarse.
También resulta beneficioso exponerse a la luz natural durante la mañana, mientras que durante la noche se recomienda disminuir las luces intensas y reducir la exposición a pantallas.
Mantener horarios relativamente estables también puede facilitar el proceso. “Levantarse, comer, ejercitarse y dormir en horarios similares le entrega al cerebro señales de estabilidad”, explicó Sandoval.
Consejos para enfrentar mejor el cambio de hora
Si aparece un cansancio importante, una alternativa es realizar una siesta breve de entre 15 y 20 minutos antes del mediodía, procurando que esta no interfiera significativamente con el descanso nocturno.
En caso de que los problemas de sueño, el cansancio o los cambios de ánimo continúen durante más de dos semanas, la recomendación entregada es consultar con un profesional.
Sandoval también advirtió que la melatonina y otros inductores del sueño no deberían utilizarse automáticamente ni sin orientación profesional, debido a los efectos que un uso inadecuado podría provocar.
“El cambio de horario requiere un breve proceso de adaptación neurobiológica. Regular la exposición a la luz y cuidar el descanso permite afrontarlo sin dramatizar, pero tampoco normalizar una somnolencia que pueda afectar nuestro bienestar o comprometer la seguridad”, concluyó el psicólogo.