En el contexto del Mes Internacional de la Mujer, especialistas destacan la importancia de la medicina preventiva como una herramienta fundamental para el cuidado de la salud femenina. Los controles médicos periódicos permiten detectar enfermedades o factores de riesgo en etapas tempranas, lo que facilita tratamientos más efectivos y menos invasivos.
La ginecóloga sexóloga de Clínica INDISA, Loreto Vargas, explica que muchos problemas de salud pueden avanzar sin síntomas evidentes. “Muchas condiciones graves comienzan sin síntomas perceptibles, y cuando se manifiestan pueden estar en etapas avanzadas. Por eso los chequeos rutinarios son una inversión invaluable en bienestar”, señala la especialista.
A continuación, revisamos cinco exámenes médicos fundamentales que permiten monitorear distintos aspectos de la salud femenina y prevenir enfermedades.
1. Papanicolau
El Papanicolau es un examen que permite detectar cambios celulares anormales en el cuello uterino que podrían evolucionar hacia un cáncer cervicouterino si no se identifican a tiempo.
Las recomendaciones indican comenzar a realizarlo a partir de los 25 años, con una frecuencia de cada tres años hasta los 29, mientras que desde los 30 se sugiere combinarlo con la prueba de VPH cada cinco años.
La doctora Vargas enfatiza que “el cáncer cervicouterino es altamente tratable cuando se detecta en etapas tempranas. La incorporación de la prueba de VPH ha mejorado significativamente la precisión del diagnóstico”.
2. Mamografía
La mamografía es un examen radiográfico que permite detectar tumores que aún no son palpables durante un examen físico.
En mujeres con riesgo promedio se recomienda comenzar a partir de los 40 años, mientras que quienes presentan antecedentes familiares de cáncer de mama deben consultar con un especialista para evaluar un inicio más temprano, idealmente desde los 35 años.
3. Control de presión arterial y colesterol
El control de presión arterial y niveles de colesterol permite evaluar la salud cardiovascular, un aspecto clave en la prevención de enfermedades.
Estos controles deben comenzar desde los 20 años. La presión arterial se recomienda medir cada dos años si los valores son normales, mientras que el colesterol debería evaluarse cada cuatro a seis años.
Según la especialista, “las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres, superando incluso al cáncer de mama. Un control periódico permite intervenir a tiempo”.
4. Densitometría ósea
La densitometría ósea mide la densidad mineral de los huesos y permite detectar de forma temprana problemas como la osteoporosis.
Este examen se recomienda a partir de los 40 años, o antes si existen factores de riesgo como una menopausia precoz. En general, la frecuencia sugerida es cada dos años.
El traumatólogo de Clínica INDISA, Claudio Arriagada, explica que “las mujeres tienen mayor riesgo de osteoporosis que los hombres, especialmente después de la menopausia. La detección temprana permite implementar estrategias preventivas efectivas”.
5. Exámenes rutinarios
Además de los controles específicos, los especialistas recomiendan realizar exámenes de laboratorio generales para monitorear distintos aspectos del organismo.
Entre ellos se incluyen el perfil tiroideo (TSH), que permite detectar trastornos de la tiroides; el hemograma completo, útil para identificar anemias o infecciones; y el perfil de lípidos y glucosa, que ayuda a evaluar el riesgo cardiovascular y los niveles de azúcar en sangre.
A estos se suman pruebas de función renal y hepática, además de un examen general de orina, que permiten verificar si los órganos encargados de filtrar toxinas están funcionando correctamente.
La detección temprana mediante estos análisis facilita tratamientos oportunos, reduce el riesgo de complicaciones a largo plazo y contribuye a mantener una mejor calidad de vida.