Con las altas temperaturas, mantener tu piscina limpia en verano es clave para disfrutar sin preocupaciones. Una rutina básica de cuidado puede hacer la diferencia.
Controlar el nivel de cloro y pH es fundamental. El cloro elimina bacterias y el pH balanceado evita irritaciones. Revisa ambos al menos dos veces por semana.
Usar el filtro diario (mínimo 6 horas) y un limpiafondos dos veces por semana ayudará a mantener el agua cristalina. También es importante retirar hojas e insectos con una red.
Aplicar algicida una vez por semana previene la aparición de algas, sobre todo en días muy calurosos o tras lluvias intensas.
Y no olvides: una ducha rápida antes de entrar a la piscina reduce grasas y productos que contaminan el agua. Así, todo queda listo para un chapuzón perfecto.