Los lentes de contacto son una alternativa cada vez más utilizada por quienes buscan mayor comodidad al realizar actividades como trabajar, practicar deportes o conducir. Sin embargo, un uso incorrecto puede generar problemas de salud visual e incluso infecciones oculares.
Especialistas advierten que prácticas habituales, como extender su tiempo de uso o descuidar la higiene, pueden aumentar el riesgo de complicaciones como queratitis y úlceras corneales.
Errores frecuentes en el uso de lentes de contacto
La académica de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello, Ana Gabriela Romero, explicó que existen cinco errores comunes asociados al manejo de estos dispositivos.
Uno de ellos es utilizar los lentes por más tiempo del recomendado. “Existen LC que son mensuales y los pacientes los usan por 2 meses. Esto puede aumentar el riesgo de alteraciones oculares”, señaló.
Otro error habitual es dormir con los lentes puestos. Aunque los diseños actuales permiten una mejor oxigenación de la córnea, la especialista indicó que no reemplazan la oxigenación natural del ojo.
También es fundamental mantener una correcta higiene. No lavarse adecuadamente las manos antes de manipular los lentes, dejarlos sobre superficies contaminadas o reutilizar soluciones de limpieza puede favorecer la aparición de microorganismos.
Higiene y controles son claves
Romero explicó que el estuche de los lentes también requiere cuidados. Reutilizar líquidos, rellenar la solución sin cambiarla completamente o no reemplazar el recipiente periódicamente puede convertirlo en un foco de contaminación.
La recomendación es cambiar el estuche cada tres meses y evitar lavar los lentes con agua de la llave o utilizarlos al nadar. Además, la especialista destacó la importancia de realizar controles oftalmológicos periódicos para revisar la adaptación del lente y detectar posibles alteraciones de manera temprana.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Entre los síntomas que pueden indicar una complicación se encuentran el ojo rojo persistente, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo, secreción, visión borrosa y sensibilidad a la luz.
“Estos síntomas no deben considerarse normales y si aparecen, lo primero es retirar inmediatamente los LC y evitar volver a usarlos hasta ser revisado por un médico”, afirmó Romero.
La académica recordó que la higiene de manos es una de las principales medidas preventivas, ya que los microorganismos pueden trasladarse desde las manos hacia la superficie del lente y posteriormente al ojo.
No todos pueden usar lentes de contacto
La especialista también advirtió que no basta con conocer la graduación para adquirir lentes de contacto. Antes de utilizarlos, un profesional debe evaluar factores como la curvatura de la córnea, la calidad de la lágrima y el estado de la superficie ocular.
Comprar lentes por internet o en comercio informal sin una adaptación previa puede provocar molestias, lesiones corneales y aumentar el riesgo de infecciones.
Los controles deberían realizarse al menos una vez al año, incluso si no existen molestias. Ante dolor, enrojecimiento persistente, secreción, sensibilidad a la luz o disminución de la visión, se recomienda retirar los lentes y consultar de inmediato.