Dato Practico

El hábito que millones repiten a diario y que podría aumentar el riesgo de cáncer

El hábito que millones repiten a diario y que podría aumentar el riesgo de cáncer
Café – Cedida

Para muchos, no hay nada mejor que un café humeante por la mañana o un plato de sopa bien caliente para pasar el frío. Es, ciertamente, un hábito que brinda comodidad y calor.

Sin embargo, la misma temperatura que se siente tan bien en las manos puede producir daños en nuestro organismo. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el consumo frecuente de alimentos a más de 65°C irrita el cuerpo por dentro y eleva el riesgo de enfermedades graves.

El odontólogo y académico de la Universidad Andrés Bello, Fernando Inzunza, explica que, “cuando soplamos la comida solo un poco y nos la tragamos sintiendo ese “fuego” que baja por el pecho, estamos agrediendo a nuestro propio organismo”.

Inzunza compara lo que ocurre con una quemadura externa con lo que pasa al ingerir líquidos o alimentos muy calientes.

“Al quemarse un dedo con la cocina, la piel se pone roja, se inflama y sale una ampolla. Por dentro, nuestro tubo digestivo, es decir, la boca, la garganta y el esófago, está cubierto por una “piel” interna que es muchísimo más delgada, delicada y sensible. Cada vez que tomamos algo quemando, causamos microquemaduras en esa zona. Si lo hacemos todos los días, el cuerpo no alcanza a sanar y vive en un estado de inflamación constante”.

Los riesgos de no esperar a que se enfríe

Este hábito tan común trae consecuencias que van desde molestias diarias hasta problemas muy serios, como pérdida del gusto, debido a que el calor quema las papilas de la lengua, haciendo que la comida no sepa a nada por varios días; dolor al tragar, debido a que las heridas internas se curan formando cicatrices que vuelven el conducto de la garganta más estrecho y rígido. En el caso de los dientes, agrega, “el choque del calor afecta la microestructura del esmalte, provocando grietas invisibles y esa molesta sensibilidad al frío o calor”.

El riesgo más grave ocurre, sin embargo, a largo plazo. “Cuando el esófago se quema una y otra vez de forma seguida, las células se ven obligadas a multiplicarse muy rápido para reparar el daño”, describe el especialista.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que este esfuerzo excesivo del cuerpo y la inflamación permanente aumentan notablemente la probabilidad de sufrir cáncer de esófago. “Si sumamos otros factores como tabaquismo, consumo de alcohol o alimentos cancerogénicos aumentamos el riesgo. El peligro no es la bebida en sí, sino la temperatura extrema a la que la tomamos”, explica Inzunza.

El vapor es la señal de alerta

Cuidarse es muy fácil y no cuesta nada, dice el odontólogo, y por eso recomienda esperar entre 5 y 10 minutos antes de dar el primer bocado o sorbo.

“Una buena señal visual es mirar el vapor. Si la taza o el plato botan una nube de vapor densa y constante, todavía es un peligro para tu boca. Deja que repose hasta que el vapor sea apenas una línea delgada. Así el consumo será más seguro”, concluye.

Ver comentarios
Los comentarios son moderados para garantizar un diálogo respetuoso.