Con la llegada de las celebraciones de Fiestas Patrias, los asados, empanadas y choripanes vuelven a convertirse en protagonistas de las reuniones familiares, pero también aumentan los riesgos asociados a una incorrecta manipulación de los alimentos.
Aunque muchas personas creen que una carne en mal estado debería tener un olor desagradable o un cambio evidente de color, especialistas advierten que esa señal no siempre aparece. Una carne contaminada puede mantener una apariencia aparentemente normal y aun así transmitir microorganismos capaces de provocar una intoxicación alimentaria.
La Dra. Carolina Figueroa, gastroenteróloga del Centro Médico Nueva Estoril, explicó que confiar únicamente en los sentidos puede ser riesgoso, especialmente durante estas fechas donde aumenta el consumo de productos preparados en grandes cantidades.
El peligro de una carne que parece estar en buen estado
Durante las celebraciones dieciocheras, algunos errores comunes pueden favorecer la aparición de enfermedades transmitidas por alimentos. Entre ellos se encuentran dejar la carne durante varias horas fuera del refrigerador, romper la cadena de frío o utilizar los mismos utensilios para productos crudos y cocidos.
Según explicó la especialista, las carnes contaminadas pueden transmitir microorganismos como Salmonella, Escherichia coli, Campylobacter y Clostridium perfringens, los cuales pueden provocar síntomas como diarrea, vómitos y dolor abdominal.
“Una carne contaminada puede conservar un aspecto, olor y color aparentemente normales. Por lo tanto, no es seguro probarla para decidir si está en buen estado. Ante la duda sobre su origen o conservación, lo más prudente es desecharla”, advirtió la Dra. Figueroa.
La especialista señaló que una de las principales complicaciones de estos cuadros es la deshidratación, especialmente cuando los episodios de vómitos o diarrea son intensos.
Además, indicó que existen grupos con mayor riesgo de presentar cuadros graves, como niños pequeños, adultos mayores, embarazadas, personas con enfermedades crónicas y pacientes con defensas disminuidas.
Las recomendaciones para evitar intoxicaciones durante los asados
Para disminuir los riesgos durante las celebraciones, los expertos recomiendan comenzar con la prevención desde el momento de la compra.
Entre las principales medidas está adquirir carnes en lugares autorizados, mantenerlas refrigeradas a temperaturas inferiores a 5 °C y evitar mezclar alimentos crudos con productos ya cocinados.
También es importante cuidar la higiene de manos y superficies, además de utilizar utensilios separados para manipular carne cruda y alimentos listos para consumir.
“Mi principal recomendación es mantener una cadena de seguridad desde la compra hasta el consumo: adquirir carnes en lugares autorizados, conservarlas refrigeradas, lavarse las manos, separar los utensilios y superficies utilizados para alimentos crudos y cocidos, y cocinar completamente la carne”, sostuvo la gastroenteróloga.
Desde los organismos especializados también recuerdan las cinco claves de inocuidad alimentaria recomendadas por la Organización Mundial de la Salud: mantener la higiene, separar alimentos crudos y cocidos, cocinar completamente, conservar a temperaturas seguras y utilizar agua y materias primas confiables.
¿Cómo diferenciar una indigestión de una intoxicación?
Durante las celebraciones es habitual consumir más alimentos, grasas o alcohol de lo acostumbrado, por lo que no todos los malestares corresponden a una intoxicación.
Una indigestión suele estar asociada a comidas abundantes y puede provocar sensación de pesadez, distensión abdominal, acidez o náuseas leves.
En cambio, una intoxicación alimentaria puede sospecharse cuando aparecen diarrea repetida, vómitos importantes, fiebre, cólicos intensos o cuando varias personas que consumieron el mismo alimento presentan síntomas similares.
La Dra. Figueroa recomendó estar atentos a señales de alarma como dolor intenso o persistente, sangre en deposiciones o vómitos, fiebre alta, dificultad para beber líquidos, confusión, desmayo o signos de deshidratación.
“La intensidad, la evolución y la presencia de señales de alarma son más importantes que intentar identificar la causa en casa”, concluyó la especialista.