Existen tres tipos de consumos que suelen pasar desapercibidos, pero que adquieren especial relevancia en un escenario económico marcado por la presión inflacionaria y el aumento del endeudamiento en Chile: los denominados gastos hormiga, fantasma y vampiro.
El abogado del estudio jurídico Alfaro y Madariaga (EJAM), Eduardo Lara, explica que muchas personas enfrentan dificultades económicas no solo por el alza generalizada de precios, sino también por la falta de control sobre gastos cotidianos que parecen menores.
“Hoy las familias están mucho más expuestas a perder dinero en consumos automáticos o pequeños gastos diarios que no se consideran dentro del presupuesto. Cuando la inflación sube y el dinero alcanza menos, detectar estas fugas financieras puede marcar una gran diferencia”, señala.
Los “pequeños” gastos hormiga
Este tipo de desembolso corresponde a compras de bajo monto, pero de alta frecuencia. Aunque individualmente parecen insignificantes, al sumarse durante el mes pueden representar una cifra relevante.
Entre los ejemplos más comunes de gastos hormiga están el café diario, snacks y golosinas que se adquieren impulsivamente, delivery frecuentes y compras espontáneas que se realizan online cuando hay ciberday o se detecta alguna oferta, entre otros pagos en productos o servicios que no son de primera necesidad y que ni siquiera estábamos considerando, pues surgen desde la “tentación”.
“Muchas veces una persona no percibe cuánto dinero destina a pequeños consumos diarios hasta que revisa sus movimientos bancarios. Ahí se da cuenta de que esos gastos representan una parte importante de sus ingresos”, indica Lara. Aquí es muy importante tomar conciencia de lo que se gasta de forma mensual.
Gastos fantasma: el alto costo de pasar desapercibido
Los consumos asociados a pagos automáticos o suscripciones que continúan descontándose, pese a que ya no se utilizan, tienen nombre y apellido: gastos fantasma.
Destacan acá desembolsos vinculados a plataformas de streaming, membresías de gimnasio, seguros innecesarios, comisiones bancarias y aplicaciones con cobros mensuales, entre otros.
Según el especialista de EJAM, “la gente mantiene servicios activos simplemente porque olvidan cancelarlos, tiene la esperanza de ocuparlos, o porque los descuentos son automáticos y no revisan sus cuentas”. La clave acá es ser realistas y revisar constantemente la cartola del banco para identificar posibles gastos ocultos o innecesarios.
Drácula en tu casa: gastos vampiro
Aquellos desembolsos difíciles de detectar y muchas veces relacionados con el funcionamiento del hogar, son conocidos popularmente como gastos vampiro. Entre ellos están fugas de agua o gas, electrodomésticos en mal estado, consumo excesivo de electricidad o servicios poco utilizados que terminan por aumentar de forma considerable las cuentas mensuales.
“Hay familias que pagan mucho más en servicios básicos sin darse cuenta de que existen fugas o aparatos que consumen energía innecesariamente. Esos gastos silenciosos son los que acaban drenando el presupuesto, y para enfrentarlos en necesario solucionarlos cuantos antes por muy pequeños que sean como una gotera o un cargador enchufado”, afirma Lara.
Impacto en las familias
El abogado del estudio jurídico Alfaro y Madariaga advierte que este tipo de pagos afectan mucho más a familias vulnerables y de clase media, en especial a aquellas que destinan gran parte de sus ingresos a alimentación, transporte, vivienda y pago de deudas.
Frente al actual escenario económico, el experto entrega algunas recomendaciones para ordenar las finanzas personales:
- Revisar periódicamente cartolas bancarias y aplicaciones financieras.
- Eliminar suscripciones o pagos automáticos innecesarios.
- Registrar pequeños gastos diarios para identificar fugas de dinero.
- Establecer presupuestos mensuales realistas.
- Controlar consumos de agua, gas y electricidad en el hogar.
- Evitar compras impulsivas y priorizar gastos esenciales.
“En tiempos complejos como los actuales, tener claridad sobre en qué se está gastando el dinero es clave. Muchas veces el ahorro no está en grandes cambios, sino en controlar los pequeños gastos que se repiten todos los días”, puntualiza Lara.